Poblacion Viloria de Rioja del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

DESCRIPCION

Visita obligada para todos aquellos amantes de la ruta jacobea. Los vecinos de esta pequeña aldea que no alcanza los cien habitantes se dedican a sus quehaceres agrícolas y a guiar con la paciencia propia de los campesinos a los muchos peregrinos y amantes del Camino que aquí vienen a rendir merecido homenaje a su hijo más ilustre, santo Domingo de la Calzada. Todavía se conservan las ruinas de la casa que lo vio nacer allá por el año 1.019 y la pila donde fue bautizado. Toda una reliquia como pocas encontraremos en la ruta jacobea.

QUÉ VER Y QUÉ HACER

Ruinas de la casa natal de Santo Domingo de la Calzada

Iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora: conserva la pila en la que se bautizó a Santo Domingo de la Calzada.

CURIOSIDADES Y LEYENDAS

Viloria no aparece documentada hasta el año 1.028 aunque su existencia es anterior. En un documento de San Millán de la Cogolla del año 1.043 aparece una referencia según la cual el desafortunado Rey García de Navarra dona a Don Gómez y a los monjes de San Millán de la Cogolla algunas propiedades y "la villa leciñana en los confines de Villorie".

El hijo insigne de Viloria de Rioja es Santo Domingo de la Calzada, que nació aquí hacia el año 1019 y murió en Santo Domingo en el año 1109 a los 90 años de edad. Domingo dedicó tan largo periodo a servir a los peregrinos que se dirigían a Compostela levantando puentes, construyendo calzadas y estableciendo hospitales por lo que el Rey Alfonso VI le confío la mejora del camino francés en todo el tramo de su reino desde Logroño hasta Santiago de Compostela. Fue contemporáneo y compañero de fatigas de San Juan de Ortega, otro de los santos protagonistas en el Camino.

El 12 de Mayo se celebran las fiestas en honor a Santo Domingo de la Calzada. En el pueblo todavía se recuerda al santo con la siguiente copla:

Naciste en el siglo diez
en esta modesta casa,
aquí se te bautizó
para ser nuestra esperanza.