Poblacion VillaMayor de Monjardin del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí










DESCRIPCIÓN

Una misteriosa serpiente de piedra vigila desde el crismón de su iglesia el pueblo de Villamayor de Monjardín. El tranquilo pueblo dedicado a la agricultura se resguarda en las faldas del Monjardín, cónica elevación natural presidida por las ruinas del mítico castillo de San Esteban. Este castillo fue conquistado por Sancho Garcés I de Navarra y arrebatado a los Banu Qasi. Este hecho fue de importancia capital en el devenir histórico del Reino de Navarra, ya que abrió la puerta para la reconquista de la ubérrima cuenca del Ebro.

QUÉ VER Y QUÉ HACER

En el pueblo, artísticamente destacan:

Iglesia de San Andrés, románica con torre barroca del siglo XVII.
Esta iglesia custodia una Cruz románica del siglo XII, una de las escasas obras de orfebrería románica conservadas en Navarra.

Ya en las cercanías del casco urbano podremos visitar:

Fuente del Moro, del siglo XIII. De estilo gótico que se encuentra en el trazado de la ruta jacobea.

Castillo de Monjardín o San Esteban de Deio. Construido durante el siglo IX, fue fortaleza del reino de Deio-Pamplona en el siglo X y reconstruido en el siglo XIV. En la actualidad se encuentra en proceso de rehabilitación.

Es una opción en extremo recomendable realizar una excursión al Castillo en reconstrucción para finalizar la jornada visitando las bodegas Castillo de Monjardín.

CURIOSIDADES Y LEYENDAS

El brazo de la cruz y el del pastor

Se dice que se apareció a Sancho Garcés, rey de Navarra, una hermosa cruz la víspera de la batalla en la que se reconquistó a los musulmanes el castillo de San Esteban de Deyo, en Monjardín. El rey, inseguro del resultado de la batalla, escondió la cruz por temor a que la hallasen los musulmanes y luego no supo encontrarla. Así, quedó perdida hasta que años después un pastor observó que una de sus cabras se quedaba paralizada ante una zarza. Temiendo que allí se ocultase una alimaña, el pastor lanzó una piedra a la zarza con todas sus fuerzas y cuando fue a mirar observó asombrado cómo la pedrada había roto el brazo de una hermosa cruz, una primorosa obra de orfebrería. El pastor, conmovido, exclamó: "¡¡Pluguiera a Dios que antes de lanzar la piedra se hubiera secado mi brazo!!". Inmediatamente el brazo se secó. La cruz se trasladó a diferentes lugares pero siempre acababa regresando al zarzal por lo que fue allí donde se levantó el templo de Villamayor. Al parecer, el piadoso pastor pudo recuperar la movilidad de su brazo.

Carlomagno y Furré

En Monjardín sitúa el Pseudo Turpín otra leyenda carolingia. Encontrándose Carlomagno con su ejército por estos lares tuvo noticia de que el caudillo navarro Furré pretendía enfrentársele. Pidió Carlomagno a Dios antes del combate que le señalase cuáles de sus hombres morirían en la refriega. Dios señaló con una cruz roja las armas de 150 de sus caballeros y el emperador los apartó dejándolos descansando en sus tiendas. Derrotado Furré el emperador regresó a su campamento hallando a los 150 caballeros muertos.