Poblacion Estella del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí
DESCRIPCIÓN
Estella es sin duda una de las poblaciones más jacobeas del Camino. Conocida como la Toledo del Norte por su riqueza monumental, fue fundada en el año 1090 por el rey Sancho Ramírez a las orillas del Ega desviando el trazado original del Camino de Santiago que iba directamente hacia Irache. Ciudad de mestizaje y acogedora, fue poblada por vascones, judíos y francos. Su prosperidad fue debida a la concesión del fuero por parte del rey y se manifiesta en gran cantidad de construcciones medievales. Comercio y artesanía fueron las actividades en torno al Camino de Santiago que convirtieron a Estella en un hito importantísimo en la ruta jacobea. En palabras de Ameyric Picaud, redactor del Codex Calistinus, la primera guía jacobea, Estella era un lugar de " buen pan, excelente vino y toda clase de felicidad".
QUÉ VER Y QUÉ HACER
Estella es un lugar que merece descubrirse callejeando, paseando por la calle de la Rua o San Nicolás, buscando sus pintorescos rincones como la callejuelas medievales que descienden al río Ega, admirando sus plazas como la de los Fueros, la de Santiago y la de San Martín (con su fuente "de la mona") y disfrutando de un merecido descanso a la sombra de los centenarios árboles que pueblan el delicioso y cuidado Parque de los Llanos, a orillas del Ega.
En Estella se erigen imponentes edificios religiosos entre los que destacan:
Iglesia de San Pedro de la Rúa, donde los Reyes Navarros juraban fueros. Dispone de un magnífico claustro del siglo XII, cementerio de peregrinos.
Iglesia del Santo Sepulcro, gótica del siglo XIII que cuenta con una imponente fachada.
Iglesia de San Miguel con hermoso pórtico románico.
Ermita de Santa María Jus del Castillo. Románica levantada sobre la antigua sinagoga judía.
Basílica de Nuestra Señora del Puy. Modernista, custodia una hermosa talla medieval de la Virgen.
Cuenta Estella también con hermosos edificios civiles como:
El Palacio de los Reyes de Navarra,
de estilo románico, que en la actualidad alberga el Museo Gustavo de Maeztu, pintor que, enamorado de Estella, donó su obra a la ciudad. En este palacio encontramos el capitel de Roldán y Ferragut en recuerdo a la batalla que según la leyenda mantuvieron los dos adalides, el uno cristiano y el otro musulmán.
Palacios renacentistas en sus calles, como el del Gobernador, la Casa Fray Diego, o la Casa de Ruiz de Alda, uno de los tripulantes del mítico vuelo del Plus Ultra.
En cuanto a su oferta gastronómica, Estella no ha abandonado a lo largo de la historia su cometido de aportar servicios al peregrino. Históricamente se aclama la calidad de sus aguas y alimentos y hoy no se puede dejar Estella sin degustar, en los numerosos buenos restaurantes que existen, exquisitos guisos de verduras (como la menestra), legumbres (como las pochas), carnes (como el conocido "gorrín asado") o pescados (como la trucha rellena de jamón). De la repostería local destacan las alpargatas (hojaldre con crema de chocolate) y las rocas del Puy (pedazos de chocolate con avellana).
Durante los primeros días de agosto la ciudad celebra sus fiestas patronales, con actos tradicionales como la Bajadica del Puy, la Pañuelada y los encierros de vacas bravas en los que siempre ha sido tradición que corran las mujeres.
Por otra parte, en la segunda quincena de julio, se celebra en Estella la Semana de Estudios Medievales que se hace coincidir con la Semana Medieval, que incluye mercado medieval, calles adornadas y engalanadas, cenas medievales y diferentes actos muy vinculados a la Ruta Jacobea.
Para realizar unas compras, podemos decantarnos por productos alimenticios como conservas vegetales o embutidos, u otros productos como las tallas en madera o las botas de vino artesanales.

Por último, Estella es un punto ideal que nos sirve como base para realizar interesantes excursiones de un día donde podremos disfrutar de los espacios naturales que rodean la población. Especial interés tienen las sierras de Lókiz, Andía y especialmente Urbasa, en cuyas faldas se esconde un paraje idílico como es el Nacedero del Urederra. El pantano de Alloz, muy cercano a esta localidad, ofrece la posibilidad de practicar deportes acuáticos.
CURIOSIDADES Y LEYENDAS
Curiosidades
Su nombre y su escudo (una estrella) ya nos une a la ruta jacobea, ya que se considera como una estrella que guiará nuestros pasos hacia el Campo de Estrellas (Compostela) donde descansa el Apóstol.
A pesar de su reducido tamaño, Estella ha jugado un papel determinante en muchos episodios de la historia de Navarra y de España. En sus iglesias juraron fueros los Reyes de Navarra, su palacio románico fue lugar de paso y residencia de estos Reyes, protagonizó cruentos episodios como la matanza de judíos en el siglo XIV, fue sede de la Corte del Pretendiente Don Carlos durante las guerras carlistas y, más modernamente, acogió a los redactores del Estatuto de Estella (primera propuesta de Estatuto de Autonomía para el País Vasco) y a los firmantes del Pacto de Estella.
El espejo de una ciudad francesa
Estella puede considerarse una ciudad francesa en el corazón de Navarra. Es tal el cúmulo de parecidos con la ciudad francesa de Le-Puy-en-Vezelay, punto de partida de la vía Podense hacia Santiago, que podemos descartar la casualidad. Ambas cuentan con sendas basílicas dedicadas, en lo alto de un cerro, a la Virgen del Puy, ambas imágenes de la Virgen son negras, ambas ciudades cuentan con el mismo patrono, San Andrés. Ambas se han levantado al abrigo de los meandros de ríos parecidos y, si superponemos los planos de ambas, la disposición de sus monumentos es idéntica pero invertida, como si Estella quisiese reflejar en un espejo Le Puy. Fruto de repoblaciones francas durante los siglos XI y XII, Estella se pobló básicamente con oriundos de la zona de Vezelay que encontraron en la ciudad del Ega un ambiente evocador de su ciudad natal, que quisieron reproducir por estos lares.
Unas tumbas olvidadas
El claustro de San Pedro de la Rúa, en Estella, custodia dos tumbas legendarias. En la más pequeña y apartada reposan los restos de Teobaldico, sobrino de Teobaldo II, rey de Navarra, que murió con a penas nueve meses al resbalar de los brazos de su nodriza y caer desde las murallas del castillo de La Atalaya. Al morir Teobaldo II sin descendencia, la muerte de este infante implicó el fin de la dinastía Champaña. Se cuenta que la nodriza se arrojó detrás del niño, unos dicen que para intentar alcanzarlo en la caída y salvarlo, otros que fruto de la desesperación ante el inevitable castigo que se le avecinaba.
En otra tumba descansan los restos del obispo de Patrás (Grecia) que peregrinaba a Santiago con un omoplato de San Andrés que iba a ofrecer al Apóstol. Muerto en Estella sin desvelar su identidad ni la carga que portaba fue enterrado con sus andrajos de peregrino sin registrar en el claustro de San Pedro. Durante dos noches observó el sacristán raros juegos de luces sobre la tumba hasta que se desenterró el cuerpo hallándose entre sus hábitos la reliquia y los documentos acreditativos de su autenticidad junto al mango de un báculo y unas vinajeras de plata. Las reliquias se custodian desde entonces en esta iglesia donde de nuevo fue enterrado el obispo.
Roldán y Ferragut
En el románico Palacio de los Reyes de Navarra, frente a la iglesia de San Pedro de Estella, encontramos el primer ejemplo de un relieve representando el combate entre Roldán y Ferragut, motivo que se repite en diferentes lugares a lo largo del Camino y que, según la tradición, tuvo lugar en Nájera. En Nájera, por tanto, contaremos la leyenda que lo acompaña.
El niño que cambió de posición
En la hornacina sobre la puerta de entrada del templo de Rocamador, a la salida de Estella, puede verse una talla de Nuestra Señora en Majestad en la que, contra lo habitual, el Niño descansa sobre el brazo derecho de su madre en lugar del izquierdo. Como todo tiene su explicación, cuenta la leyenda que un peregrino fue acusado de la muerte de un vecino durante el jolgorio que acompañaba a las fiestas de Santiago. En vista de que algunas pruebas circunstanciales lo delataban, fue condenado a muerte a pesar de porfiar en su inocencia. Cuando se iba a ejecutar la sentencia, ya sobre el cadalso, el peregrino pidió la palabra y declaró que, como prueba de su inocencia, en ese momento el niño que acunaba la Virgen de Rocamador cambiaría de brazo. Los vecinos corrieron a comprobarlo y volvieron admirados por el prodigio. El peregrino quedó en libertad y pudo continuar su camino.
La basílica del Puy
En la basílica del Puy, en Estella, se puede admirar la talla hallada en 1.085 por unos pastorcillos del vecino pueblo de Abárzuza "entre zarzas, espinos y abrojos"según reza la tradición y la popular copla estellesa que se canta en su festividad. A espaldas de la basílica, una placa recuerda el lugar donde fueron fusilados por Maroto cinco generales carlistas contrarios al acuerdo de paz, facilitando así el fin de la I Guerra Carlista.
Una Virgen de alta seguridad
Corría el año 1.640 cuando un ladrón de templos se introdujo en la Basílica del Puy de Estella y se apoderó de cuantas alhajas, vestidos y objetos de valor de la Virgen pudo encontrar. Amparado por la noche se dio a la fuga y caminó hasta el agotamiento. Al amanecer se dio cuenta de que estaba ante la puerta de la basílica por la que había huido y de que había estado toda la noche dando vueltas. Para entonces ya las autoridades se habían percatado del robo y fue detenido de inmediato. Como castigo se le cortaron las manos, que fueron expuestas en un rollo de madera a la entrada del templo. Posteriormente fue este rollo sustituido por un monolito de piedra en el que se tallaron las manos con una inscripción en latín que, traducida, dice: "A Dios óptimo máximo. Para perpetua memoria del estupendo prodigio de la bienaventurada Virgen del Puy."
El mítico Montejurra
Estella se levanta a los pies del mítico Montejurra, el símbolo del carlismo por antonomasia, el lugar donde tuvieron lugar hasta tres batallas entre tradicionalistas y cristinos o liberales, el lugar donde anualmente se reúnen los miembros de este movimiento político-dinástico, ya muy escasos pero hasta no hace mucho por millares. No olvidemos que Estella fue capital del movimiento hacia finales del XIX, durante los tiempos del pretendiente Carlos VII, y que los carlistas lucían en su bandera la Cruz de San Andrés, patrón de la ciudad.