Etapa Monreal-Puente la Reina del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Ultima etapa en la que disfrutaremos de la tranquilidad y las relativas soledades del Camino Aragonés para unirnos a la verdadera riada humana que desde primavera hasta otoño recorre el Camino Francés. Si ya históricamente fue siempre menor la proporción de peregrinos que llegaban desde Somport en relación a los que llegaban desde Roncesvalles, hoy en día la diferencia es abrumadora. La tranquilidad, el sosiego, la meditación y la introspección que nos ha acompañado durante las etapas anteriores da paso a la competición por lograr alojamiento en los abarrotados albergues y a la permanente algarabía de los numerosos grupos de peregrinos. Pero por otra parte encontraremos la compensación de la camaradería, el apoyo mutuo, la amistad y un muy significativo enriquecimiento de la oferta de servicios para el peregrino.

Hay que decir también que esta etapa no sólo nos introduce físicamente en el Camino Francés, sino en los misterios, leyendas y tradiciones del Camino de Santiago. Como dice la inscripción del monumento al peregrino de Puente la Reina "Desde aquí, todos los caminos a Santiago se hacen uno solo". Atravesaremos un verdadero rosario de pequeños, tranquilos y escasamente habitados pueblos de vocación agrícola que conservan algunas casonas blasonadas. Los paisajes prepirenaicos dan paso, al final de la jornada, a los de las feraces y extensas cuencas de los ríos de la Navarra media colonizados por los viñedos, los cereales, las huertas y algunos olivares.

Abandonamos Monreal por una pista que corre paralela a la sierra de Alaitz. Rodeamos una cantera y, a través de un bosquecillo de roble y boj llegamos a YÁRNOZ, que nos recibe con la visión de su imponente torre-fuerte del siglo XIV. Una senda que atraviesa diversas torrenteras convirtiendo el tramo en un tobogán nos acerca a OTANO, que dejamos a nuestra derecha sin necesidad de visitarlo. Una nueva cantera, esta vez a nuestra derecha, nos indica el camino hacia Ezperun y superado éste seguimos, a través de un túnel vegetal que atraviesa un bosquete, hacia GUERENDIÁIN. Nuevos toboganes que atraviesan más bosquecillos de robles nos acercan a TIEBAS, primer pueblo de cierta entidad que encontramos en la jornada. Las ruinas del castillo mandado a levantar en el siglo XIII por Teobaldo I de Champaña durante sus disputas con el obispo de Pamplona presiden el pueblo por su lado derecho. A la izquierda, la explotación de las canteras.

A partir de este punto sabemos que el Camino discurría originalmente por la Venta de Campanas, actual pueblo de CAMPANAS, para a través de BIURRUN y ÚCAR, alcanzar Enériz. Esta puede ser una opción. La otra es seguir por parajes más bellos, agrestes y montaraces la ruta GR 65.3 por MURUARTE DE RETA y OLCOZ hasta encontrarse con la ruta tradicional en ENÉRIZ.

En Olcoz encontramos una nueva torre medieval y una iglesia cuya portada románica está levantada igual a la de Eunate pero en sentido inverso. Cuenta la leyenda que, ausente el maestro de obras de Eunate por un prolongado tiempo, los monjes contrataron a un cantero local para que finalice el trabajo, cosa que hace en tiempo récord al contar con ayuda sobrenatural. Cuando el maestro regresó se molestó al ver su obra terminada por otras manos. El abad lo retó a finalizar el trabajo en el mismo tiempo que lo había hecho el cantero local y, mediante un pacto de brujería, el maestro lo consiguió. Viendo el cantero que su obra estaba cubierta por otra, ayudándose de sus poderes sobrenaturales, la golpeó con tal fuerza que la envió por los aires hasta Olcoz, donde permanece hasta el día de hoy dando entrada a su iglesia.

Tres kilómetros más allá de Enériz se encuentra el solitario santuario de SANTA MARÍA DE EUNATE (del euskera "cien puertas") que guarda celosamente sus misterios y se constituye, además de en un bello ejemplo de arquitectura románica, en una de las edificaciones más curiosas y características del Camino de Santiago. Pareciera que su arquitecto construyó la iglesia dentro del claustro o de haber proyectado éste rodeando la construcción. Sea como fuere, el hecho constituye un verdadero alarde de originalidad que no veremos repetido en todo nuestro recorrido. Nunca su peculiar forma constructiva, ni su función y presencia han sido satisfactoriamente explicadas. Se trata de una pequeña construcción románica de planta octogonal, con lados desiguales, de uno de los cuales parte un ábside pentagonal y cuyo conjunto está rodeado por un claustro descubierto. Lo más probable, aunque no haya documento que lo pruebe, es que la ermita perteneciese a los Caballeros de San Juan que la utilizaron como enterramiento de los miembros de la Orden y de los peregrinos muertos a su paso por este lugar ya que como indicio han aparecido bastantes vieiras entre los restos encontrados en los osarios.

Alcanzamos así la villa de OBANOS, que ocupa un lugar importante en la historia de Navarra. Conocida con el sobrenombre de "Villa de los Infanzones" ya que fue sede en el siglo XIV de la Junta de infanzones, movimiento de la nobleza local contra los abusos de la corona y la alta nobleza. Fue este movimiento el que acuñó el lema Pro libertate patria gens libera state ("sed personas libres si queréis una patria libre"), en la actualidad grabado en la entrada del edificio que acoge al Gobierno de Navarra. Pero hoy día, es famosa por la puesta en escena del Misterio de Obanos, antigua leyenda jacobea, por parte de la mayoría de su vecindario.

Esta representación teatral, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, se celebra en julio. La historia cuenta cómo Felicia, hija del duque de Aquitania, después de peregrinar a Santiago, decide quedarse en Labiano como eremita. Su hermano Guillermo viaja desde Aquitania para intentar convencerla de que abandone los hábitos. Al no conseguirlo, la asesina víctima de su cólera y, arrepentido, peregrina a su vez a Santiago. A su regreso, queda en las inmediaciones de Obanos consagrando su vida a la penitencia. En la ermita de Arnotegui se custodia el cráneo de Guillermo protegido por un relicario de plata, y es tradición realizar una romería al lugar por Pascua de Resurrección y regar el relicario con agua y vino.

Así, entre misterios, alcanzamos PUENTE LA REINA. Villa de inconfundible sabor jacobeo y medieval. Es imprescindible un paseo por la villa, ejemplo prototípico de urbanismo y distribución íntimamente relacionados con el Camino de Santiago, agrupándose las viviendas en torno a la ruta original. Entre otras joyas, podremos admirar la iglesia de Santiago el Mayor, que conserva la original portada románica, se encuentra en la Calle Mayor y custodia el "Beltza" ("el Negro"), una de las tallas góticas más famosas del Apóstol en hábito de peregrino. Y, por supuesto, el famoso puente en cuyo pretil se ubicaba una talla de la Virgen del Txori (pájaro) a la que se dice que un pájaro lavaba la cara con agua del Arga.

Para reponer fuerzas nada mejor que productos de la tierra como el espárrago o las alubias de Puente, regado con vinos de Valdizarbe. Si vamos de compras, recomendamos los trabajos en cerámica o los vinos de la bodega Cooperativa o de la bodega Señorío de Sarriá (unos de los mejores vinos con D.O. Navarra).