Etapa Sanguesa-Monreal del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Etapa que transcurre en su totalidad por tierras navarras. El Camino Aragonés, cual río humano, busca desembocar como afluente en el río principal del Camino Francés. La primera mitad del recorrido de hoy puede hacerse de dos formas; si seguimos la ruta tradicional, la que cuenta con mayores fundamentos históricos, nos ahorraremos tres kilómetros de una etapa de por sí larga. Atravesaremos así un amplio tramo despoblado y carente de fuentes de agua potable pero que es recorrido por pistas y caminos forestales lejos de las carreteras y con buenas sombras. La variante de Lumbier es un poco más larga, no es la ruta histórica y en algunos tramos discurre por la carretera, pero cuenta con las ventajas de atravesar más núcleos poblados, buena provisión de agua potable y, sobre todo, la travesía de la Foz de Lumbier, verdadero monumento natural y hogar de una de las mayores colonias de buitres del prepirineo así como de águilas, nutrias, truchas, etc. Ambas alternativas confluyen en Izco, tras el alto de Loiti.

A partir de Izco avanzamos a media ladera de forma paralela a la carretera N.240 atravesando o bordeando pequeños pueblos con la vista puesta en el la Higa de Monreal, el monte de forma cónica en cuyas faldas se recuesta la población de Monreal.

Si optamos por seguir el trazado histórico de la ruta iniciaremos nuestro recorrido en Sangüesa para, cruzando el puente metálico, rodear la fábrica papelera y buscar el ascenso a través de un repecho a ROCAFORTE. Aquí se ubicó inicialmente Sangüesa hasta que el avance de la Reconquista y la consolidación de la Ruta Jacobea conllevaron la reubicación de la ciudad en un espacio más cómodo, la vega del Aragón. El pueblo mantiene su apariencia medieval y en su capilla dedicada a San Bartolomé sitúa la tradición el primer cenobio fundado por San Francisco de Asís en España durante su peregrinación a Santiago. La leyenda cuenta que el santo hincó su bordón en una roca y se convirtió en un moral que se secó al abandonar los franciscanos el pueblo y reverdeció cuando volvieron. Igualmente se pueden encontrar hoy la piedra en la que el santo descansaba y la fuente que hizo manar a la salida del pueblo.

Saciados con esta agua santa, abandonamos Rocaforte por una Cañada Real que avanza al resguardo de la Sierra de Salajones y, entre subidas y bajadas, campos de cultivo y vegetación arbustiva atravesamos el pueblo abandonado de Olatz y dejamos a un lado el alto de Loiti para buscar las cultivadas tierras de Izco.

Si optamos por la variante de Lumbier abandonamos Sangüesa por la carretera N-240 para seguirla hasta LIÉDENA. El pueblo queda en el alto pero los escasos servicios que ofrece están a pie de la carretera. Al lado de la carretera, a tres kilómetros del pueblo, podemos visitar los restos arqueológicos de la Villa Romana, un conjunto de restos de edificaciones y calles que van del siglo II al IV. Estos restos, sin embargo no están dentro de nuestro itinerario, su visita implica por tanto otro desvío.

Un puente sobre el río Irati nos da paso a la pista que nos lleva a Lumbier. Esta pista discurre por el lecho de la Foz de Lumbier siguiendo el itinerario del Irati, una de las primeras líneas de ferrocarril eléctrico del país, que prestó sus servicios hasta 1.955. Siguiendo sus vías y cruzando sus túneles nos adentramos en un impresionante tajo excavado a lo largo de los siglos por el río Irati en las laderas del extremo de la Sierra de Leire. A ambos lados del cauce se alzan cortados calizos que llegan a alcanzar los 150 metros de altura. Hogar de buitres leonados, alimoches, búhos reales, águilas reales, nutrias, turones, truchas y barbos, ha sido declarada Reserva Natural y Zona de Especial Protección para las Aves.

A la salida de la Foz se alzan los restos del puente de un solo arco que atravesaba el estrecho a 15 metros de altura. Fue usado por los peregrinos hasta su destrucción durante la Guerra de la Independencia. Este puente tiene los contradictorios nombres de Puente de Jesús o Puente del Diablo. El origen de estas denominaciones está en la leyenda que cuenta cómo una campesina debía atravesar la Foz para buscar un alivio a su madre enferma. Pactó con el diablo venderle su alma a cambio de que éste le construyera un puente en un tiempo determinado. Como el diablo no alcanzó a terminar la obra en el tiempo pactado quedando la muchacha libre de su promesa. Logró así el remedio para su madre y, aliviada, bautizó el puente como "Puente de Jesús".

Fuera de la Foz, tomamos un tramo de carretera hasta LUMBIER. El pueblo está en alto pero no es necesario subir, seguimos otro tramo de carretera y luego tomamos un camino agrícola que nos lleva hasta las estribaciones del alto de Loiti. Iniciamos así el ascenso de este puerto en el que encontraremos los pequeños pueblos de NARDUÉS y ALDUNATE que apenas nos ofrecen el agua fresca de sus fuentes. En la cima disfrutamos de unas buenas panorámicas de la Navarra prepirenaica

El descenso del puerto de Loiti es preámbulo de nuestra llegada a IZCO, pequeño pueblo donde se unen las dos alternativas propuestas. Tiene albergue y es costumbre de los vecinos cenar juntos todos los sábados en la Sociedad del pueblo invitando a la cena a los peregrinos que se encuentren pernoctando.

En Izco podemos tomar un camino que nos conduce, entre campos de cultivo cerealista hasta ABÍNZANO y Salinas de Ibargoiti. También podemos seguir el curso de la carretera N-240, de tradición romera ya que es la ruta que siguen los peregrinos que desde Pamplona acuden a la cita con Javier, patrón de Navarra, todos los años durante el mes de marzo. Si seguimos la carretera alcanzaremos igualmente Salinas de Ibargoiti pasando únicamente por Idocín, que cuenta con una interesante iglesia de gusto gótica construida entre los siglos XIV a XVI. Sin embargo, el pueblo es más conocido por ser la patria chica de Francisco Espoz y Mina, héroe de la Guerra de la Independencia y prohombre del liberalismo español del XIX que combatió contra los generales carlistas Zumalacárregui y Cabrera.


SALINAS DE IBARGOITI también cuenta con una iglesia parroquial gótica de los siglos XIV a XVI y, haciendo honor al topónimo, ocho pozos de sal. Dejando atrás el pueblo, ingresamos en un robledal que se extiende durante un kilómetro para a continuación salvar el río Elorz y entrar así en MONREAL.

El pueblo se alza en las faldas de la Higa de Monreal, monte cónico coronado por los restos de un antiguo castillo mandado destruir por Carlos I para castigar las ansias independentistas de los navarros. Fue final de etapa en el Codex Calixtinus y contó con diversos hospitales, judería y barrios de francos. A penas el puente y la estructura medieval del pueblo son recuerdo de pasados más gloriosos.

Productos de las huertas del pueblo, embutidos caseros y vinos de la tierra constituyen el atractivo gastronómico de esta pequeña población y nos servirán de reconstituyente antes del merecido descanso.