Etapa Arres-Artieda del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Nos disponemos a afrontar una nueva etapa que transcurre, como la anterior, por la depresión de la Canal de Berdún a orillas del río Aragón. Tengamos muy presente que esta depresión intrapirenaica resulta muy seca y calurosa durante los meses veraniegos. Por otra parte, la ruta propiamente dicha sólo pasa por una población intermedia, ya que para entrar a las otras dos que avistaremos hay que tomar pequeños desvíos. Vayamos, por tanto, bien provistos de agua si queremos llegar lo antes posible y no desviarnos.

La construcción del embalse de Yesa afectó profundamente el trazado original de la ruta jacobea, que se vio en gran medida sumergida por sus aguas. Este camino, que tomaba por la vertiente norte del pantano, está jalonado por pueblos abandonados y, al desaparecer su trazado original, se ve precisado de seguir carreteras en muchos de sus tramos. Esto ha motivado que los peregrinos opten por rodear el pantano por su cara sur cada vez en mayor medida. Advertidos de que existe la posibilidad descrita, nosotros también optamos por tomar el camino del sur.

Una proyectada ampliación del pantano, ya aprobada por el Gobierno Central, puede afectar todavía más a la milenaria ruta y hacer desaparecer algunos poblados semi-habitados. Mientras esto no ocurra, nosotros afrontamos una de las etapas que, en opinión de muchos peregrinos, mejor reflejan el espíritu de la peregrinación a Santiago. Es un recorrido melancólico, solitario, sin atravesar a penas núcleos poblados, cruzando escenarios esteparios que recordaremos posteriormente en Castilla, propicio para la meditación y la interiorización de sensaciones.

Abandonamos Arrés por la carretera pero en seguida un desvío señalizado a nuestra izquierda nos introduce en una abrupta torrentera. Por una pista cruzamos el arroyo y, rodeados de matas de boj, iniciamos una breve ascensión hasta un punto que nos ofrece una excelente panorámica del pueblo que recientemente abandonamos.

Entramos ahora en un verdadero laberinto de pistas de concentración parcelaria que nos van llevando hacia el oeste siguiendo un trayecto llano. La carretera que une Martes con Berdún se cruza en nuestro camino. MARTES se alza elevado sobre un promontorio a nuestra izquierda. Declarado Conjunto Histórico, el pueblo está constituido por un conjunto de casonas típicas del Alto Aragón entre las que destacan el antiguo ayuntamiento, gótico, y un palacete barroco. El Camino no atraviesa el pueblo, así que si subimos, volveremos a recorrer nuestros pasos para descender a la ruta.

Después de pasar el desvío que lleva a Martes otro mirador nos ofrece una hermosa vista de Berdún, situado al otro lado del valle. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, el pueblo se asienta sobre una pequeña meseta en lo alto de un cerro. A su estratégica ubicación podría obedecer su nombre, que al parecer deriva de la raíz "dunum", fortaleza.

Seguimos avanzando y una nueva vista panorámica se abre a nuestra izquierda; el pueblo de Mianos aparece en el horizonte. Entre trigales, vamos buscando el vado de dos pequeños arroyos que incluso en meses veraniegos pueden llevar agua. Salvados los arroyos cruzamos un terreno gris erosionado por efecto de la lluvia que ha cincelado en el mismo formas inverosímiles de retorcidas garras que parecen afanarse en arañar la tierra.

Un pequeño robledal, una de las escasas sombras que hemos encontrado desde nuestra salida, nos da paso al cruce hacia MIANOS. Nuevo pueblo de traza medieval encaramado a un cerro con las casas dispuestas alrededor de su iglesia de Santa María, con elementos de los siglos XII a XVI. Tampoco pasa el Camino por el pueblo, así que cada uno decidirá si merece la pena el esfuerzo de subir para visitarlo.

Ya desde el mismo cruce a Mianos podemos observar el siguiente pueblo que se alza ante nosotros, ARTIEDA. Por cuarta vez a lo largo de la jornada se repite la estampa del pueblo de traza medieval encaramado en lo alto de un montículo. Mientras sigamos caminando por tierras que fueron en su momento fronterizas entre reinos y muchas veces tierra de nadie no nos despediremos de este tipo de pueblos y aldeas.

El tramo de Camino hasta alcanzar Artieda es un tobogán que salvaremos en una hora para presentarnos en el desvío que sube al pueblo. Como en los casos anteriores, para alcanzar el pueblo se ha de tomar un desvío que en este caso es corto, ya que no alcanza el kilómetro, y necesario para refrescarnos, reponer fuerzas, llenar las cantimploras y acceder al merecido descanso después de la jornada.