Etapa Triacastela-Sarria del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Dos opciones se presentan ante nosotros en el momento de afrontar la presente etapa. Es opinión generalizada entre los peregrino que cualquiera que sea nuestra elección disfrutaremos de una de las etapas más hermosas de nuestro recorrido. La ruta tradicional, el Camino Francés, avanza por la derecha en línea recta hasta Sarria. Esta ruta transcurre por boscosos valles en su primer tramo y posteriormente entre pastizales e impresionantes vistas panorámicas. La ruta alternativa es un poco más larga, con más tramos asfaltados, transcurre entre corredoiras que corren por valles poblados de castaños y pasa por el Monasterio de Samos, uno de los más grandes y antiguos de España y el monumento más importante que veremos en tierras gallegas si dejamos a parte Santiago de Compostela. Ambas rutas se ven jalonadas por un sinfín de diminutas aldeas semi-pobladas conformadas por rústicas construcciones en piedra y pizarra y plagadas de prados, ganado vacuno y explotaciones lecheras.

No podemos aconsejar una u otra ruta, más bien será cada peregrino quien deba seguir sus gustos y preferencias y así los amantes del arte optarán por la variante de Samos y los amantes de los paisajes y la soledad por la tradicional. Los ciclistas también pueden optar por cualquiera de las dos, pero sin duda es mucho más cómoda para ellos la variante de Samos.

A) Camino tradicional. Abandonamos Triacastela para sumergirnos de inmediato en una pista que recorre el Valdescuro a la sombra de un denso arbolado de ribera. Robledales en las partes más soleadas y castaños en las umbrías acompañan nuestro apacible recorrido formando un paisaje costumbrista sacado de una novela de Emilia Pardo Bazán al combinarse con el caserío de LA BALSA, el primero de nuestro recorrido.

Una fuerte pendiente nos lleva hacia la salida del bosque a la altura de SAN XIL. Antes, podremos disfrutar de un breve descanso para refrescarnos en la fuente en forma de vieira. A partir de aquí el paisaje de abre y, entre blancos abedules nos acercamos al Alto de Riocabo, un espectacular mirador sobre el pico Oribio y las ondulaciones que se pierden en la arbolada vega de Sarria.

Iniciamos nuestro descenso en busca de MONTÁN, donde se dice que durante mucho tiempo se custodiaron las reliquias de San Andrés y el arcángel San Miguel. Entre miradores a la vega de Sarria, pequeños robledales, frondosos castaños, minifundios cercados en piedra destinados a la producción de forraje para alimento del ganado vacuno, cortos repechos y tramos de asfalto iremos dejando atrás las aldeas de FONTEARCUDA, FURELA y PINTÍN hasta llegar a Calvor.

CALVOR está asentado sobre un antiguo castro celta y ya en el siglo VII contaba con una monasterio dedicado a San Pablo y San Esteban. Hoy a penas hallamos en el lugar la solitaria iglesia de San Estevo, recientemente restaurada.

A partir de este punto, Camino y carretera fusionados atraviesan AGUIADA, SAN MAMEDE DEL CAMINO, SAN PEDRO DEL CAMINO y CARBALLAL para acercarnos a SARRIA.

B) Variante de Samos. Desde Sarria, seguimos la carretera que corre paralela al río Oribio hasta el desvío a SAN CRISTOVO DO REAL. Abandonando este núcleo por el cementerio, tomamos una hermosa corredoira o camino encajado en el Oribio que, a la sombra de álamos, chopos, cataños y carballos (robles) nos lleva hasta RENCHE. De aquí, una pista nos conduce a Lastres donde tomamos de nuevo la corredoira que no dejaremos hasta FREITUXE. SAN MARTIÑO DO REAL, a penas un kilómetro más adelante, ya nos ofrece la entrada a SAMOS y su grandioso Monasterio.

La llamada Real Abadía de los santos Julián y Basilisa fue fundada en el siglo VI en tiempos en que los suevos gobernaban la región, para pasar con el tiempo a ser regentado por la Orden Benedictina, quien importó la reforma cisterciense. Nada queda de aquella fábrica original, ya que el monasterio fue pasto de las llamas en dos ocasiones, una el siglo XVI y otra en el XX. En el colegio de filosofía, que aquí funcionó durante un tiempo, impartió sus clases el Padre Freijoo, que describía así el entorno en que está enclavado el cenobio "... tan recogido, tan estrecho, tan enterrado se encuentra este monasterio entre cuatro elevados montes, que por todas partes no sólo está cerrado, sino tan comprimido, que sólo es visto de las estrellas cuando las logra verticales."

En la actualidad destaca por su fachada principal barroca a modo de retablo, sin torres, y sus dos claustros, el más antiguo (XVI) presidido por la Fuente de las Nereidas, y el más reciente (XVII) considerado el más grande de España presidido por la estatua del Padre Feijoo. Precisamente en el más antiguo encontramos una burlesca curiosidad. En el ángulo suroccidental, justo en una de las claves que unen los nervios encontramos la siguiente inscripción: QVE MIRAS BOBO. Nunca sabremos si se trata de una simple burla o un mensaje en clave dirigido a una persona concreta.

Cerca del Monasterio encontramos la Capilla del Ciprés, edificio mozárabe del siglo X enclavado en un amable bosquecillo junto a uno de los árboles más ancianos del Camino (se calcula que ya superó el milenio). En el pueblo de Samos podemos encontrar los deliciosos bizcochos elaborados con la fórmula original del Monasterio.

Un nuevo rosario de aldeas nos espera al retomar la ruta enclavadas en idílicos paisajes entre riachuelos, prados y bosquecillos. Dejamos atrás FOXOS, TEIGUÍN, PASCÁIS y PERROS, entre otras, para enlazar en AGUIADA con la ruta tradicional que nos lleva a SARRIA.

Poblada desde tiempos de los celtas, Sarria fue testigo de excepción de la muerte de Alfonso IX en plena peregrinación a Santiago y de la guerra de los Irmandiños (hermandad popular creada para combatir los abusos de la nobleza) que durante el siglo XV asoló Galicia y fue la causa de la destrucción de su castillo, del que hoy sólo quedan un torreón y algunos paños de muralla. Cuenta también con otros monumentos como la Iglesia de Santa Marina, la de San Salvador, el Convento de la Magdalena y el Puente Aspero, medieval de cuatro ojos de medio punto.
Sarria es tierra rica en gastronomía. Famosos son su chorizo, el lacón y el jamón, pero aún más lo es su empanada de raxo, a base de costillas de cerdo adobadas, el pulpo, la cabeza de cerdo y el "soá", espinazo del animal. También el corzo con castañas y arándanos. Famosas son sus castañas asadas (tres rosarios es el tiempo que tardan en asarse según las castañeras más piadosas) y sus postres como la "filloa" de sangre almibarada y la "freixó" a base de huevo y leche.
Repuestas las fuerzas, un reparador descanso para afrontar la siguiente etapa.