Etapa O Cebreiro-Triacastela del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Afrontamos por fin la primera etapa por tierras de Galicia, región definida por Picaud como "tierra fértil, con ríos, prados, extraordinarios pomares, buenos frutos y cristalinas fuentes, pero de pocas ciudades, villas y campos de labor". Tierra de montañas redondeadas y valles, su clima templado y húmedo y las numerosas corrientes de agua facilitan el crecimiento de abundante vegetación, tanto autóctona (robles, castaños) como de repoblación (pinos, eucaliptos). A lo largo de la etapa encontraremos múltiples ejemplares de todas estas especies algunos de ellos, especialmente castaños, destacables por su tamaño y frondosidad. Tampoco faltarán en nuestro recorrido el fresno y el abedul, éste último muy predominante en el tramo final del recorrido donde se suma el sustrato silícico de los suelos a la extrema humedad de la región, punto de entrada de la mayor parte de los frentes lluviosos que riegan la Península Ibérica.

Ante el verde exuberante que nos rodea y las pequeñas aldeas adormiladas en el seno de las montañas que atravesamos, qué lejos de nosotros sentimos los bulliciosos pueblos navarros y riojanos de la ribera del Ebro y las extensas y ocres llanuras castellanas. La etapa recorre en un continuo sube y baja las cotas superiores de la Sierra de Rañadoiro a la sombra de erosionados montes, entre riachuelos, bosques y pastos poblados de ganado vacuno. Después inicia un suave y prolongado descenso por el tajo abierto entre las sierras de Rañadoiro y Piornal buscando Triacastela.

Antes de arrancar, rendiremos un sentido homenaje ante el busto de Elías Valiña, que fue párroco de O Cebreiro y dedicó su vida a revitalizar la ruta jacobea señalizándola con su bote de pintura amarilla, organizando jornadas de estudio y actividades de promoción y fundando y fortaleciendo asociaciones de amigos del Camino.

Iniciamos el recorrido con un leve descenso y un suave ascenso hacia el monte Pozo da Area y ladeamos el pinar para pasar en suave descenso bajo las líneas de alta tensión en busca de la primera aldea, LIÑARES. Nos encontramos en área de clara influencia de O Cebreiro, como prueba la iglesia del pueblo, de factura similar a la de aquél.

Otro corto ascenso nos lleva al alto de San Roque, donde este santo peregrino patrono de los apestados tuvo una ermita dedicada. Una estatua de bronce de un peregrino en pleno esfuerzo luchando contra el viento nos hace pensar en las dificultades que miles de personas tuvieron que vencer a lo largo de los siglos para alcanzar la meta compostelana. A su vez, el deslumbrante panorama formado por prados, cabañas, aldeas y parches de bosque, con los relieves de la Sierra de Courel al fondo, nos revitaliza para continuar nuestra marcha por las crestas de la sierra descendiendo suavemente hacia HOSPITAL DA CONDESA.

El lugar debe su nombre, al parecer, al hospital fundado por la condesa doña Egilo, esposa del conde Gatón, repoblador del Bierzo. Aquí encontramos un segundo ejemplo de iglesia construida según el patrón de la de O Cebreiro.

Una suave subida por una umbría ladera a la sombra de brezos y arbolado nos lleva hasta PADORNELO, aldea enclavada entre empinados prados rodeados por tapias bajas de piedra escondidas por los zarzales. Perteneció a los caballeros sanjuanistas y de ahí la advocación de su iglesia. Cuenta con un curioso cementerio cubierto.

Desde el pueblo, un fuerte repecho nos da paso al Alto del Poio. Merece la pena recrearse un rato en la contemplación del panorama, ya que este alto representa el último de los picos que subiremos en la jornada. Por otro lado, el Camino en Galicia siempre avanzará a través de continuas subidas y bajadas, pero ya no volveremos a hollar picos de esta envergadura en lo que nos resta de recorrido.

Un suave descenso nos lleva hacia FONFRÍA, en cuya iglesia se guarda un cáliz trabajado en plata dorada que muestra una inscripción que dice "Soy de Fonfría".

Nos encontramos en el corazón de la Galicia rural, en la que muchas aldeas no tienen señalizada su nomenclatura y se suceden una tras otra poniéndonos en riesgo de no saber ubicarnos con seguridad. Preguntar a los lugareños generalmente ayuda, aunque muchos de ellos sólo hablan gallego, y con tan marcado acento que en ocasiones hace realmente imposible la comunicación.

Seguimos con nuestro paulatino descenso buscando VIDUEDO, pueblo que conserva la rústica capilla de San Pedro, que según se dice es la iglesia más pequeña que se puede encontrar en el Camino. A partir de aquí la ruta se convierte en una especie de corredor de terraza o larga balconada que permanentemente ofrece unas excelentes vistas de los montes que rodean Triacastela.

Sin dejar de descender alcanzamos FILLOVAL, pequeña aldea que atravesamos para tomar una corredoira, es decir, una calzada de empedrado irregular entre muros de piedra , avellanos y castaños que nos lleva hacia la siguiente, AS PASANTES.

Un vigoroso castaño nos franquea la entrada al pueblo. A partir de aquí, solo queda un agradable paseo por un camino empedrado a la sombra de frondosos árboles para alcanzar TRIACASTELA, fin de nuestra jornada. En las laderas contiguas, los maizales se alternan con pastos y campos de patata y legumbre.

Su nombre deriva de tres castros, hoy desaparecidos. Históricamente, desde la Edad Media Triacastela tuvo como motores de su economía y desarrollo la explotación de canteras de caliza y la prestación de servicios y atención a los peregrinos. Hoy en día siguen siéndolo y buena prueba de ello es la gran cantidad de establecimientos hosteleros y alojamientos que encontramos en el municipio.

Cuenta con algunos vestigios jacobeos como la Casa Pedra, que era mesón y herrería, el Hospital da Condesa, donde se pueden apreciar las lápidas que recuerdan a peregrinos aquí fallecidos, y la cárcel para peregrinos, no todos acudían al Camino con intenciones piadosas, que conserva inscripciones realizadas por los presos.

Para reponer fuerzas, en este municipio nada como el lacón con grelos, plato típico por excelencia de este municipio.