Etapa Villadangos del Paramo-Astorga del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

La variante descrita en la etapa anterior y que conduce a Villar de Mazarife continúa en al etapa actual por Villavante hasta Puente de Orbigo, donde se funde con la ruta que mayoritariamente siguen los peregrinos.

Esta última, al salir de Villadangos del Páramo cruza el Canal de Riegos del Páramo. Durante unos cuatro kilómetros, el camino discurre entre un paisaje transformado por una red de canales que permiten regar los campos de maíz, remolacha y legumbre en que se han convertido los antiguos espacios áridos. Así llegamos a SAN MARTÍN DEL CAMINO, llamado así en honor a San Martín, obispo de Tours.

También a la salida de San Martín debemos salvar el Canal de Riegos del Páramo para afrontar el siguiente tramo que nos acerca al famoso puente sobre el río Órbigo, que separa los poblados de PUENTE Y HOSPITAL DE ÓRBIGO y fue testigo de la hazaña del Passo Honroso. Un camino empedrado nos conduce al puente, construido en el siglo XIII y varias veces reedificado, que alza sus 19 arcos sobre una vaguada reseca adornada por choperas.

Corría el año 1.434, Año Santo Jacobeo, cuando don Suero de Quiñones, caballero leonés, declarándose cautivo de amor por doña Leonor de Tovar declara haber concertado con el Apóstol Santiago del precio de su rescate en el quiebre de 300 lanzas por él y sus 9 caballeros o defender el paso por el puente durante un mes. Retados de este modo cuantos caballeros quisieran acudir a excepción del Rey y su valido, desde el 10 de julio al 9 de agosto se presentaron 68 caballeros de todos los reinos. Cumplido el voto, Don Suero acudió en peregrinación a Santiago donde ofreció al Apóstol un brazalete con la inscripción "Si a vous ne playst avoyr mesura/ certes ie di que ie suy sans ventura", que todavía se conserva en la Catedral.

El río Órbigo también fue escenario de un hecho históricamente mucho más relevante; la batalla en el año 446 entre suevos y visigodos capitaneados por Teodorico que llevó a éstos a controlar la totalidad de la península ibérica.

Atravesado el puente llegamos a HOSPITAL DE ÓRBIGO, encomienda sanjuanista que recibe su nombre por un hospital fundado por esta orden del que no quedan restos. Un crucero frente a la iglesia parroquial señala su antigua ubicación.

En este punto se abren ante nosotros dos alternativas. La ruta tradicional, por la derecha, que nos lleva por VILLARES DE ÓRBIGO y SANTIBÁÑEZ DE VALDEIGLESIAS para ascender al Monte de la Colomba y, entre páramos, bosquetes y campos de cultivo, acercarnos hasta el emblemático crucero de Santo Toribio. Esta ruta es ligeramente más larga que la otra, el piso es en tierra (puede presentar dificultades con clima lluvioso) y el entorno desde luego más hermoso.

La otra alternativa es un camino recto que corre paralelo a la carretera N-120. Es un poco más corta y cuenta con tramos asfaltados y un entorno más monótono. Ambas se unen en el crucero de Santo Toribio. Un merendero adecuado para el descanso y un majestuoso panorama nos reciben en este punto. Mientras reponemos fuerzas, nos deleitamos con la vista de la vega del río Tuerto, la ciudad de Astorga y, al fondo, la sierra del Teleno, donde los astures creían que moraban sus deidades guerreras.
Por una pista de tierra descendemos hacia SAN JUSTO DE LA VEGA. Buscamos desde allí el puente romano de tres arcos de la Presa de la Molinera y, después de salvar las vías del tren y la carretera, avanzamos hacia el lugar donde estuvo la desaparecida Puerta del Sol que daba entrada a la ciudad de ASTORGA, capital de la comarca de La Maragatería.

Asturica Agusta fue fundada por los romanos por ser un lugar estratégico en que se cruzaban varios caminos y con la finalidad de funcionar como base administrativa para la explotación de las reservas auríferas de la zona. Los impresionantes restos de las minas de Las Médulas, relativamente cerca de la ciudad, son el mudo vestigio de esta actividad. Otros restos romanos que encontramos en la ciudad son las bases de sus murallas, termas, mosaicos, pinturas, la red de alcantarillado y la lóbrega ergástula, que al parecer sirvió como lugar de reclusión de los esclavos utilizados en las minas.

La ciudad, arrasada por Teodorico y por los musulmanes, fue repoblada durante el siglo IX por el conde Gatón y ya a finales de la Edad Media contaba con 22 hospitales de peregrinos. No en vano en este punto se unían el Camino Francés y la Ruta de la Plata que, arrancando de Mérida, reunía a los peregrinos del sur de la península.

La visita a diversos puntos de interés amenizará nuestra estancia en esta bella ciudad. Además de los vestigios ya descritos de la época romana, los monumentos más interesantes son: El templo y convento de San Francisco, cuya fundación atribuye la tradición al propio santo durante su peregrinación a Santiago. El Santuario de Fátima, que luce primorosos capiteles en su portada románica. El ayuntamiento, con su bella fachada del siglo XVII, donde se custodia el pendón de la batalla de Clavijo. En su reloj de autómatas dos figuras, Colasa y Juan Zancuda, "dan las horas pero no los cuartos" según un dicho popular que hace irónica alusión a la supuesta tacañería de los habitantes de la ciudad

La impresionante catedral de Santa María constituye una amalgama de estilos que van del románico al barroco pasando por el gótico.. Custodia en su interior una talla de Nuestra Señora de la Majestad que es de lo más hermoso del románico español. También cuenta con un interesante Museo Catedralicio.

El Palacio Episcopal, obra de Gaudí, hoy alberga el Museo de los Caminos (el de Santiago, las calzadas romanas y la arriería maragata), y más que episcopal parece de hadas. Gerardo Diego, cuando lo visitó con unos amigos, se despistó un rato y cuando le preguntaron al encontrarlo qué hacía contestó que "buscaba el sepulcro de Blancanieves".

Un curioso Museo del Chocolate nos recuerda que nos encontramos en una de las ciudades pioneras en la fabricación de este producto.

Para reponer fuerzas, nada como los embutidos, el cocido maragato y los mantecados. Estos productos los encontraremos por doquier en la ciudad.

Como recuerdo de la visita unas galochas (zuecos) maragatas, o vistosos bordados multicolores que se usaban para las ropas y hoy los encontramos en mantas y tapices.

Las fiestas se celebran la segunda quincena de agosto y cuentan con carreras de cuádrigas, circo romano y elección del César.