Etapa Sahagun-El Burgo Ranero del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí
Abandonamos Sahagún por una chopera a orillas del río Cea que
cruzamos por un puente románico de cinco arcos llamado Puente del Canto. Según la leyenda
recogida en el Pseudo-Turpín, en este lugar acamparon las tropas del emperador Carlomagno durante su
campaña contra el emir Aigolando (por cierto de nombre muy poco musulmán). La noche anterior a la batalla los soldados
clavaron sus lanzas en el suelo y al amanecer las encontraron "adornadas con cortezas y frondosas
ramas". Cortadas las lanzas, en su lugar surgieron los chopos que conforman la actual chopera.
El terreno reseco, sediento, polvoriento que atravesamos en verano no nos permite imaginar que su sustrato arcilloso
provoque que las lluvias de otoño se acumulen formando lagunillas habitadas por garzas, ánades reales y fochas, o por
avefrías en invierno. Estas lagunas que es habitual encontrar a lo largo de la jornada pueden incluso obligarnos a
descalzarnos y buscar pacientemente un punto para vadearlas.
Poco antes de llegar a CALZADA DEL COTO (coto porque en esta localidad usufructuaron
los monjes de San Facundo de Sahagún una dehesa de encinas para alimento de sus gorrinos) se abren ante
nosotros dos opciones:
A) La Vía Trajana o Calzada de los Peregrinos.
Esta es una opción para los solitarios. Algunos tramos coinciden con los restos de la calzada romana
llamada Vía Trajana y en general el piso es irregular y accidentado
Entramos en Calzada del Coto por la Calle Real, mucho más ancha de lo habitual por formar parte de una antigua vía
pecuaria utilizada durante siglos para la trashumancia de las ovejas merinas.
Pasado el pueblo iniciamos la subida hacia el cerro de Valdelocajos, cuyas laderas están cubiertas de matorral y coscoja
(una especie de encina enana). Pasado el alto, una hilera de chopos delata la presencia de un arroyo y una fuente. Desde
este punto, no tardamos en alcanzar CALZADILLA DE LOS HERMANILLOS, población conformada por casas
de una o dos plantas con patio interior cerrado por un muro de barro. El material utilizado para su construcción puede ser el
adobe (barro prensado con paja secado al sol) o el tapial (encofrado de arcilla).
Desde aquí se suceden las pistas rectas y polvorientas que, dejando a un lado El Burgo Ranero y Reliegos, nos llevan
salvando varios arroyos y cursos de agua hasta MANSILLA DE LAS MULAS, meta de nuestro recorrido de
hoy.
B) Real Camino Francés.
Opción más popular entre los peregrinos ya que,
aunque corre paralela a la autovía, el firme es cómodo y regular y las autoridades han sembrado árboles pretenden dar
sombra al camino (aunque generalmente la proyectan sobre los trigales) y han adecuado varias zonas de descanso con
mesas, bancos, fogones, etc.
La ruta se superpone en muchos tramos con la antigua Cañada Real. Esta era la ruta que seguían
ovejas y pastores desde el sur de la península en busca de los pastos de norte en verano regresando hacia el sur en
otoño. Es un ejercicio francamente enriquecedor tomar contacto con los pastores que podemos encontrar en nuestro
camino y que amenizarán nuestro descanso con historias y anécdotas vividas en estas otras peregrinaciones en busca de
los pastos.
Junto a las inevitables ovejas, otros animales como liebres, conejos y perdices nos observarán desde sus escondites y
guaridas, esperando a su vez no ser detectados por los milanos y mochuelos que sobrevuelan la zona.
Dejando atrás BERCIANOS DEL REAL CAMINO, seguimos
adentrándonos en una interminable llanura cuya monotonía sólo rompen aislados palomares y apacibles rebaños hasta
llegar a EL BURGO RANERO. La estación ferroviaria de este municipio fue durante décadas punto de llegada de
rebaños trashumantes. En este punto es donde el famoso peregrino Laffi cuenta que encontró a una
manada de lobos devorando los restos de un infortunado peregrino. En la actualidad difícilmente encontraremos este tipo
de animales, pero no nos extrañe que la algarabía del croar de las ranas delate la presencia de charcas hasta que la visita
de la cigüeña imponga el silencio.