Etapa Fromista-Carrion de los Condes del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Jornada que transcurrirá en su totalidad inmersa en el paisaje castellano de llanuras infinitas, inmensas y desarboladas extensiones de cereal y pueblos de adobe y ladrillo. Los tonos rojizos y pardos del otoño dan paso al incipiente verde del invierno y éste a los ondulantes mares de verde cereal en la primavera que se transforman en dorados y ocres durante el verano. Estos paisajes, que fueron la inspiración de los grandes poetas de la Generación del 98, pueden resultar ciertamente monótonos, pero para aquellos que estamos acostumbrados a la ciudad, a las grandes barreras arquitectónicas que se levantan ante nuestros ojos, resulta un ejercicio sosegador acostumbrar nuestra vista a los horizontes infinitos. No olvidemos que la belleza del bosque no podemos apreciarla sin el páramo y la llanura porque es precisamente en los contrastes donde el Camino adquiere su grandeza

El primer municipio que atravesamos en la jornada es POBLACIÓN DE CAMPOS. Casas de adobe y ladrillo cubiertas de terrosa teja árabe lo conforman. Como tantos otros de estas ásperas tierras, sufre las consecuencias de la emigración y el envejecimiento de la población. Al caer la noche, el silencio invade las desiertas calles de estos tranquilos pueblos sólo roto por los ecos de otras épocas y el enervante chillido de la lechuza, habitante fiel de estos contornos.

Seguimos nuestra ruta y, a ambos lados del Camino, encontramos REVENGA y VILLOVIECO. Estas, al igual que otras localidades de los contornos, son consecuencia del fenómeno repoblador de la Meseta fomentado durante los siglos X y XI a base de la fundación de pequeños núcleos o villas. Siguen habitualmente un mismo patrón en la formación de su topónimo: la designación como "villa" seguida del nombre del primer señor o del fundador. Así, Villovieco hace referencia a un señor Ovieco, nombre muy popular en la Edad Media.

Otro ejemplo de lo expuesto es el siguiente hito en nuestro camino; VILLARMENTERO DE CAMPOS, que hace referencia a alguno de los armenteros (personas ricas en ganado) que aparecen en los documentos de la época. En esta población podemos deleitarnos con la preciosa bóveda mudéjar de la iglesia de San Martín de Tours. A la salida del pueblo se ha acondicionado un área de descanso, a la sombra de dos grandes pinos, ideal para escapar de los ardorosos rayos del sol durante los sofocantes días veraniegos.

Un delicioso paseo entre árboles, siguiendo el curso del río Ucieza, nos lleva a la ermita de la Virgen del Río que guardaba una hermosa talla de Santiago en alabastro con propiedades curativas para el dolor de cabeza, ahora trasladada a Villalcázar de Sirga. De ahí dirigimos nuestros pasos a VILLALCÁZAR DE SIRGA, donde nos detenemos para la obligada visita a la impresionante iglesia-fortaleza de Santa María la Blanca, levantada por los Caballeros Templarios, que es conocida como la Capilla Sixtina del arte románico-ojival. Atesora en su interior los sepulcros del Infante don Felipe y su esposa y, sobre todo, una preciosa talla gótica de la Virgen Blanca que fue protagonista de las famosas Cantigas de Alfonso X el Sabio. Se atribuía por entonces a esta talla la concesión de mercedes a peregrinos que no las habían alcanzado en Santiago e incluso el poder de descubrir a falsos peregrinos, como el conde francés que no pudo entrar a la iglesia ni siquiera empujado por diez caballeros hasta que se arrepintió sinceramente de sus múltiples y graves pecados.

Cuenta la leyenda que quien golpee el lugar de la portada donde se posa el rayo de sol en el momento exacto del equinoccio de primavera descubrirá el lugar donde se oculta el mítico tesoro de los templarios. Esta y otras leyendas podemos escucharlas en el mesón del pueblo ya que el mesonero, ataviado como peregrino, recita coplas en castellano antiguo mientras degustamos un menú tradicional a base de sopa castellana, chorizo, morcilla, queso, pan y vino.

El último tramo de la jornada discurre sobre una loma ligeramente destacada del entrono, lo que permite extender la mirada sobre un horizonte huidizo que se confunde con la calima, hasta alcanzar CARRIÓN DE LOS CONDES. No se sabe si el nombre hace referencia al conde Gómez que trajo al lugar los restos del mártir paleocristiano Zoilo o a los yernos del Cid, que el Cantar llama condes de Carrión, y que protagonizan la "afrenta de Corpes" al golpear a sus esposas provocando la airada venganza del Campeador.

Capital de condados, escenario de batallas, testigo de venganzas feudales y tramas cortesanas, mantiene hoy en día una vitalidad envidiada por otras localidades de los contornos. De su patrimonio (llegó a tener 12 iglesias con sus hospitales) destaca especialmente la iglesia de Santa María del Camino o de la Victoria, del siglo XII. Las cabezas de toro esculpidas en la fachada nos recuerdan la leyenda según la cual en este lugar, mientras se estaba cumpliendo con el tributo de las Cien Doncellas, aparecieron unos toros que ahuyentaron al caudillo musulmán Miramamolín liberando a las doncellas cristianas de su destino como cautivas.

Podemos igualmente admirar uno de los mejores conjuntos escultóricos del románico español en la portada de la iglesia de Santiago, el convento de Santa Clara, que según la tradición fue fundado por San Francisco de Asís durante su peregrinación, y el monasterio de San Zoilo. Se ofrece en la antigua cocina del convento un menú a base de verduras de su propia huerta y cocina tradicional castellana en un ambiente que nos traslada a otras épocas.