Etapa San Juan de Ortega-Burgos del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí
Abandonamos el apacible emplazamiento de San Juan de Ortega para,
entre prados y algunos robledales, ir aproximándonos a la Sierra de Atapuerca. Cerca de
AGÉS, a la salida de los Montes de Oca, un puente medieval de un solo ojo se nos revela como una huella más
del trabajo en la zona del santo de Ortega.
Cerca de ATAPUERCA, un monumento megalítico en forma de menhir recuerda la batalla en la que Don García
el de Nájera fue derrotado por su hermano Fernando de Castilla. Este monumento es conocido como el mojón "Fin
de Rey". Sin embargo, Atapuerca nos es más conocido por el descubrimiento contemporáneo del yacimiento
arqueológico de la Gran Dolina. Allí se han hallado restos del Homo antecesor, espécimen humano más
antiguo descubierto hasta ahora en Europa, y antepasado común de los extinguidos neandertales y de nuestra propia
especie. El Camino pasa a tres kilómetros de los yacimientos y éstos ofrecen la posibilidad de conocer los trabajos de
investigación sobre nuestros antepasados
Pasado Atapuerca afrontamos una subida que nos lleva al
Alto de Matagrande y se hace dura, especialmente si, como ocurre en ocasiones, arrecia el viento.
Desde el alto, señalado por una cruz con humilladero, podemos contemplar ya la ciudad de Burgos y el pelado y agreste
páramo que debemos atravesar para alcanzarla.
En esta travesía nos encontramos con pueblos como VILLALBAL, CARDENUELA DE RIOPICO, donde un mural
nos hará reflexionar sobre la carga de nuestro equipaje, y ORBANEJA DE RIOPICO hasta alcanzar
VILLAFRÍA, ya en los arrabales de Burgos.
El acceso definitivo a Burgos se realiza por el Gamonal, paraje legendario donde cuenta la leyenda que se
apareció la Virgen, aunque en la actualidad cuesta creerlo entre los ruidos, los humos y el asfalto propios de un polígono
industrial. Desde este punto todavía nos restará una larga travesía de cinco kilómetros por la ciudad de
Burgos hasta alcanzar el albergue de peregrinos.
Para aquellos que vayan en automóvil, es muy recomendable tomar un desvío
de la carretera N-120, a la altura de San Medel, que conduce al Monasterio de San Pedro de Cardeña, donde el
Cid dejó a su esposa e hijas cuando salió para el exilio. Del siglo XI conserva la torre y un ala del Claustro de los
Mártires, románico arcaico. Su iglesia es gótico tardía y en su explanada un monolito señala el lugar en el que,
según la tradición, descansan los restos de Bavieca, el famoso caballo del Cid Campeador. Cuenta también
con hospedería monástica, que por muy buen precio ofrece pensión completa, en la que podemos adaptarnos al ambiente
monástico y los horarios de vida conventual, experiencia sin duda interesante.
BURGOS, fundada como bastión defensivo contra el Islam en
el año 884, se convirtió a la largo de la Edad Media en obispado y capital del Reino de Castilla. La mayor parte del
patrimonio arquitectónico de la época de su florecimiento está relacionado con el Camino de Santiago. Llegó a contar con
más de 30 instituciones de caridad como el monasterio y hospital de San Juan, que conserva algunos restos
románicos y una iglesia gótica, o el antiguo Hospital del Rey, en la actualidad Facultad de Derecho de la
Universidad de Burgos, fundamentalmente renacentista.
Otras joyas arquitectónicas de la ciudad son el Castillo, las iglesias de San Nicolás, San Gil y Santa
Gadea (donde el Cid obligó al rey Alfonso VI a jurar que nada había tenido que ver en la muerte de su hermano);
los portales o las puertas de San Juan, San Martín, San Esteban y Santa María; arquitectura civil como el
Ayuntamiento o el Palacio del Condestable y, más allá de los muros de la antigua Burgos, el convento de
San Agustín, el gótico monasterio de las Huelgas y la opulenta y también gótica Cartuja de Miraflores,
panteón real de los padres de Isabel la Católica.
Pero sin dudad el monumento por antonomasia de la ciudad es su
magnífica Catedral, Patrimonio de la Humanidad y referente de la arquitectura gótica española. De entre
su interminable lista de maravillas destacan la soberbia fachada, las portadas y el remate de la magnífica cúpula y las
espléndidas torres de aguja. La magnificencia de su apariencia exterior corresponde con su impresionante interior en el
que destacan el Santo Cristo de Burgos (siglo XIV) la renacentista Escalera Dorada, las fastuosas
capillas del Condestable, de San Nicolás y de Santiago (cuajadas de retablos y mausoleos), el sepulcro del Cid
y Doña Jimena y el conocido Papamoscas, autómata grotesco que abre la boca al dar las horas.
Ya Aymeric Picaud nos dice de Castilla que es tierra "abundante en pan, vino, carne, pescado, leche y
miel". Muchos son los manjares que nos ofrece la tierra de Burgos, bien para degustarlos en alguno de
sus restaurantes o para descubrirlos "yendo de tapas" por los bares del Casco Antiguo de la ciudad.
Tanto las "judías medievales" (con chorizo, jamón y morcilla) como el lechazo o cordero de leche
asado o los escabeches de perdiz y codorniz y el queso fresco de Burgos con nueces y membrillo harán las
delicias del visitante. Pero si hay un producto emblemático de la ciudad son sus morcillas, que debemos
degustar acompañadas de un vino Ribera del Duero.
Burgos cuenta con una excelente oferta cultural que se agudiza en los meses de julio y agosto con la celebración
de los Festivales Reina Sofía, que incluyen actividades diversas como el Festival Internacional de
Teatro, el Festival Internacional de Folklore y la Semana de Música Antonio Cabezón.
Souvenirs tradicionales de la ciudad son los rosarios manufacturados a base de pétalos de rosa por
los monjes de la Cartuja de Miraflores, la cerámica pintada a mano, la loza, los escudos
heráldicos o el menaje de cocina en latón.