Etapa Santo Domingo de la Calzada- Belorado del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

A lo largo de la jornada nuestra ruta correrá paralela a la N-120, atravesándola en algunos puntos, confundiéndose con ella en otros, poniendo un punto de riesgo en nuestra caminata ante el peligro de sufrir un accidente.

Abandonamos Santo Domingo de la Calzada por el puente que nos permite salvar el cauce seco del río Oja (que al parecer da nombre a La Rioja). La calzada que construyó Santo Domingo asciende progresivamente hasta alcanzar la Cruz de los Valientes. Este hito recuerda la celebración en este lugar de un duelo entre dos vecinos representantes de Santo Domingo de la Calzada y Grañón por la posesión de una dehesa de robles que se saldó con la victoria de éste último.

El camino desciende buscando la localidad de GRAÑÓN, último pueblo que visitamos en La Rioja, cuyo párroco José Ignacio Díaz tanto ha trabajado por la recuperación y promoción de la ruta jacobea.

Ubicado en la siempre inestable frontera navarro-castellana, Grañón perteneció a los reinos de Navarra y Castilla alternativamente a lo largo de los siglos hasta quedar definitivamente adscrito al este último durante el siglo XII. Destaca en este municipio su monumental iglesia parroquial de San Juan Bautista, ubicada sobre un anterior monasterio de idéntica advocación, y en la que sobresale el valiosísimo retablo obra de Natuera Borgoñón y Damián Forment.

Al otro lado de la loma que ocupa el pueblo, en una arboleda formada por pinos y robles, encontramos la ermita de la Virgen de Carrasquedo que, entre prados y frescas sombras, se constituye en sitio ideal para tomar un descanso y reponer fuerzas.

Al abandonar Grañón entramos sin percibirlo en la provincia de Burgos. Las grandes llanuras de suave relieve de la depresión del Ebro se ven poco a poco sustituidas por fondos de valle planos rodeados de abundantes lomas y colinas. El arbolado es escaso y se reduce a pequeñas manchas de robledal en lejanas colinas y reducidas choperas a orillas de los ríos. Inmensos campos de cereal se extienden ante nuestros ojos anunciándonos que estamos entrando de lleno en el austero paisaje castellano.

Iremos avanzando a través de pequeños valles que fluyen hacia el Ebro y acogen a pueblos como REDECILLA DEL CAMINO, parada obligada para admirar en su iglesia parroquial la Pila Bautismal del siglo XII esculpida en piedra representando la Ciudad de Dios, la Jerusalem celestial que buscamos mediante nuestro bautismo, y que constituye una de las joyas románicas del Camino.

Dejando atrás CASTILDELGADO, antigua Villaipún, llamado así en recuerdo al gran teólogo de la Contrarreforma Francisco Delgado aquí nacido, podemos optar por tomar un corto desvío y visitar Viloria de Rioja, lugar de nacimiento de Santo Domingo donde se conserva la pila en la que fue bautizado y los restos de su casa natal, o seguir hasta alcanzar Villamayor del Río. Son características de los municipios mencionados las fachadas construidas por paneles de adobe separados por vigas de madera.

Entre campos cultivados en suaves pendientes y rebaños que pastan en zonas de barbecho, vamos buscando el paso que nos llevará hacia el abrupto descenso al valle del río Tirón, donde se asienta BELORADO.

Antes de entrar en la población, notamos cómo unos extraños ojos nos vigilan desde sus cercanos acantilados de roca estratificada. Son las "ventanas" de las antiguas cuevas excavadas en la roca por los eremitas sobre el farallón y presididas por las ruinas del castillo medieval. Una ermita nos da la bienvenida al pueblo y recuerda el antiguo hospital de Santa María de Belén, administrado por el obispo de Burgos.

La villa, dentro de la rica y disputada frontera de reinos cristianos durante la Edad Media, perteneció al Condado de Castilla, al Reino de Navarra y por último al Reino de León y Castilla.

Durante mucho años fue refugio de remitas y en sus cuevas vivieron Santa Dorotea, Santa Pía y el famoso San Caprasio. La imagen de éste último se custodió hasta hace muy poco en la cueva de San Cabrás, y actualmente la podemos encontrar en la iglesia de San Nicolás.

Además de la anterior, encontramos en Belorado las iglesias de San Pedro y Santa María. Esta última exhibe un magnífico retablo en piedra que representa a Santiago Peregrino y Matamoros y una preciosa talla románica de la Virgen en el altar mayor.

En Belorado, que cuenta con una floreciente industria peletera, podemos realizar algunas compras de estos productos para degustar después su típico plato de caparrones (legumbre con carne de cerdo) antes de disfrutar de un merecido descanso en alguno de los dos albergues con que cuenta la población.

En definitiva, una jornada jalonada por diferentes pueblos que cuentan con su respectivo albergue, incluso Belorado cuenta con dos de ellos, y en la que tomamos contacto con los mojones de piedra con grabados de vieira que la Junta de Comunidades de Castilla y León han colocado para señalizar la ruta.