Etapa Najera-Santo Domingo de la Calzada del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Abandonamos Nájera por una pista de tierra que se adentra en una vaguada entre pinos. Enfilamos hacia el municipio de AZOFRA un recorrido de 6 kilómetros entre collados e inmensos viñedos. Merecida fama entre los peregrinos tiene la acogida que en este pueblo nos brinda la popular Señora María.

Vamos abandonando paulatinamente la Rioja Media para adentrarnos en la Rioja Alta. Poco a poco las tierras rojas darán paso a las pardas y los viñedos a los cultivos de cereal, que serán predominantes a partir de este punto.

Desde Azofra podemos optar por dar un rodeo, bastante significativo para los que vayan caminando, para conocer los monasterios de Cañas, en el que destaca la tumba de la abadesa Doña Urraca (del siglo XIII), y sobre todo el de San Millán de la Cogolla. Este último es la cuna del patrón de Castilla y de la lengua castellana, ya que de su magnífica biblioteca proceden las primeras manifestaciones conocidas del romance castellano; las renombradas Glosas Emilianenses.

El Monasterio cuenta con dos conjuntos arquitectónicos. El más antiguo, conocido como Suso, es mozárabe y se encuentra erigido sobre las cuevas de los primeros eremitas. Destacan en su interior las tumbas de los Siete Infantes de Lara y la estatua románica yacente del titular. El más moderno, conocido como Yuso, data de los siglos XVI y XVII y destaca por su espectacular sacristía barroca, su portentosa biblioteca y la arqueta románica de San Millán que custodia en su interior.

Retomamos el Camino a la altura de CIRUEÑA. Más terreno horizontal salpicado por pequeñas colinas sembradas de pino de repoblación acompaña nuestro recorrido hasta Santo Domingo de la Calzada. No obstante, en todo momento tendremos los montes a la vista, más cerca los de la Sierra de la Demanda, al sur, que los de la Sierra de Cantabria, al norte.

SANTO DOMINGO DE LA CALZADA, otro hito de la ruta jacobea, fue fundada por un personaje del siglo XI del que toma su nombre y que es natural de Viloria de Rioja. Se cuenta que, siendo rechazado en los monasterios de La Valvanera y San Millán, se estableció como eremita a orillas del río Oja y construyó para los peregrinos un puente, una hospedería y finalmente la iglesia de San Salvador, que en el siglo XII ya era catedral, donde descansan sus restos. Santo Domingo realizó otras obras arquitectónicas en los alrededores y fue ejemplo y guía de otros eremitas, como San Juan de Ortega, dedicados a la construcción, reparación y mantenimiento de vías, puentes y hospitales en la ruta jacobea, lo que le ha constituido en patrón de los ingenieros.

Estas tres grandes obras arquitectónicas construidas por el Santo en la localidad que toma su nombre se conservan en la actualidad. El puente está totalmente reconstruido y el hospital forma parte del Parador Nacional de Turismo. Por su parte, la iglesia de San Salvador, templo de cruz latina con cuerpo central de tres naves, bóveda de crucería y girola románica, es uno de los primeros edificios góticos del país, y en su interior encontramos una hermosa hornacina gótica llamada "el Gallinero" por custodiar las tallas de un gallo y una gallina en recuerdo a la famosa leyenda de "la gallina que cantó después de asada".

Esta leyenda cuenta con varias versiones con distintos personajes que la sitúan en diferentes lugares a lo largo de la ruta jacobea. Sin embargo, es la versión de Santo Domingo de la Calzada la más popular y la que con más títulos se adueña de este milagro.

Cuenta la leyenda que se encontraban en este lugar una familia de peregrinos alemanes alojados en la posada. La hija de la posadera se enamora del joven hijo de los peregrinos pero no es correspondida. Despechada, esconde una copa de plata en el equipaje del mozo antes de que éste abandone la posada y luego denuncia su robo. Hallada la copa en poder del mozo, éste es sentenciado a la horca y colgado. Sin embargo, ante la devoción de las oraciones de sus progenitores, Santiago se aparece y lo sostiene en la horca sin dejarlo morir. Cuando los padres corren a comunicar al juez el prodigio, éste se burla respondiendo que su hijo está tan vivo como el gallo y la gallina que se está comiendo en ese momento. Dicho esto, la gallina inmediatamente toma vida y, saltando del plato, comienza a cantar.

Pocos lugares podremos encontrar en los que el Camino de Santiago haya dejado su impronta de forma tan acusada. El propio nombre de la localidad, su estructura urbanística, o los nombres de los negocios son un reflejo de la misma. Incluso en su gastronomía típica encontramos un ejemplo de esta influencia en el postre de los "ahorcaditos", dulces con forma de concha jacobea que podremos degustar después de reponer nuestras fuerzas con las típicas lentejas con oreja o la olla podrida.

Tampoco sus fiestas y tradiciones escapan a esta influencia, ya que entre el 10 y el 15 de mayo se celebran sus festividades con desfile de carneros, procesión de Doncellas con el Pan del Santo y reparto gratuito de pan, vino, carne de carnero y cebolleta. Con toda seguridad esta fiesta recuerda el servicio que el Santo prestó en vida a los peregrinos que alimentó.