Etapa Logroño-Najera del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí
Abandonamos Logroño por un paseo arbolado que, atravesando el
parque periurbano de La Grajera y rodeando su embalse, nos conduce al ascenso al Alto
de la Grajera, donde disfrutamos de la excelente vista de la ciudad, el parque y el embalse señalados.
Atravesado el alto, un nuevo mirador nos presenta al fondo el pueblo de NAVARRETE, al que ingresaremos
dejando atrás las ruinas del antiguo Hospital de San Juan de Acre.
Dada su situación fronteriza, fue escenario de enfrentamientos entre navarros y castellanos pasando definitivamente a
manos de estos últimos. A esta función de avanzada fronteriza debe el pueblo su origen y disposición alrededor del castillo
fortificado que preside el Cerro Tedeón. El camino atraviesa el casco urbano por la Calle Mayor Baja
y continúa por la Calle Mayor Alta, separadas ambas por la Iglesia de la Asunción (XVI) que guarda un retablo
considerado uno de los mejores exponentes del barroco riojano.
Antes de abandonar el municipio, recomendamos realizar una visita a alguna de sus bodegas y a sus centros de alfarería,
donde encontraremos piezas de extraordinaria calidad.
A la salida del municipio, podemos admirar un hermoso pórtico románico del Hospital de San Juan de Acre,
trasladado el siglo pasado y que adorna la entrada del cementerio. Su frontón estuvo coronado por un relieve que
representa el combate entre Roldán y Ferragut, actualmente en un muro del pueblo.
Un mar de onduladas colinas rojizas plagadas de viñedos se abre ante
nuestros ojos. El paisaje típico de la Rioja Media nos acompañará hasta las estribaciones del Alto de San
Antón. Enfrentamos la subida por la vertiente más suave hasta que la presencia de una serie de hitos o
montones de piedras levantados por los peregrinos con cuarcitas y pedernal nos anuncia la culminación del ascenso.
En su desolado paraje, el Alto de San Antón acoge las ruinas del convento que perteneció a la orden de San Antonio y
cuya misión principal, dado su asentamiento, era asistir a los peregrinos.
La etapa es larga y solo cuenta con el municipio de Navarrete como casco urbano intermedio, por lo que podemos tomar
un corto desvío antes de emprender el ascenso al Alto de San Antón para entrar en VENTOSA, municipio que
cuenta con albergue, tienda y bar con oferta de comidas. El rodeo no tendrá prácticamente influencia en la distancia total
recorrida en la etapa, ya que a la salida de Ventosa iniciamos igualmente el ascenso al Alto de San Antón donde nos
situamos de nuevo en la ruta original.
Un suave descenso entre viñedos nos lleva hacia la vega del Najerilla atravesando un paisaje
monticuloso, aterrazado en ocasiones, con multitud de pistas de tierra que se adentran en un mosaico de campos de
cultivo principalmente dedicados al viñedo, pero sin olvidar los cereales y, en las vegas de los ríos, hortalizas y
frutales.
En una pequeña elevación, ya en las proximidades de Nájera,
encontramos el Poyo de Roldán, lugar donde la leyenda ubica el combate entre Roldán y Ferragut,
motivo que hemos encontrado reiteradamente en relieves a lo largo del Camino. Existen dos versiones sobre el desarrollo
del combate; la primera cuenta que Ferragut tenía unos cautivos en la fortaleza de Nájera y Roldán los liberó arrojando
megalitos al gigante desde este alto y matándolo. La segunda cuenta cómo ambos se enfrentaron a lanza en este punto
hasta que Roldán consiguió clavar su puñal en el ombligo del gigante y así acabar con él.
NÁJERA (nombre unido para siempre al gigante sirio), heredera del solar de la antigua Tricio, es una fundación de
árabes a los que debe su nombre ("lugar entre peñas"). En el año 923 es reconquistada a los
musulmanes por los reyes de Navarra y de León y Sancho III el Mayor la convierte en capital de Navarra y en
estación jacobea.
El edificio histórico más importante de la ciudad, el monasterio de
Santa María la Real, está construido en la boca de una cueva al parecer porque una imagen de la Virgen iluminada
por una lámpara y ornada por una terraza con azucenas se apareció al propio rey don García durante un sueño. Otra
versión cuenta que, encontrándose este Rey cazando con un halcón por los alrededores, el ave entró en la cueva donde
el Rey lo encontró extasiado ante la imagen de la Virgen iluminada por la lámpara en mitad de una terraza de azucenas.
Así, el Rey, aparte de erigir el santuario en honor a la Virgen, fundó la Orden de la Terraza. Actualmente, se
rige por una comunidad franciscana y tanto el templo del siglo XV, la imagen de la Virgen, el panteón real de los reyes
de Navarra, como el "claustro de los caballeros" son de estilo gótico tardío y plateresco.
Nos atrevemos a recomendar un breve excursión a Tricio, a 2 Kms de Nájera, y ubicada sobre el
solar del antiguo enclave romano de Tritium. En su iglesia de Santa María de Arcos encontramos columnas
romanas de estilo corintio, un mosaico romano y unos frescos mozárabes considerados el conjunto pictórico mural más
antiguo de La Rioja.
Para reponer fuerzas, nada mejor que un menú tradicional de la zona compuesto por alcachofas salteadas con
jamón, pimientos rellenos o cangrejos picantes e higos de viña. Para regar las viandas lo que sobra es oferta, ya
que nos encontramos en zona vinícola por excelencia.
Si pasamos por Nájera del 24 al 29 de junio nos encontraremos inmersos en la celebración de las
fiestas de San Pedro y San Juan con actos
tradicionales como el desenterramiento de la Cuba Venancia (símbolo del desenfreno festivo), el baile de las vueltas en el
que peñas y charangas recorren cantando y bailando las calles más céntricas, o el entierro de la cuba como acto de fin de
fiestas.
Si llegamos durante el mes de julio, podremos presenciar la representación de las Crónicas
Najerenses, evocación de los episodios más importantes de la historia local.