Etapa Estella-LosArcos del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí
Desde la hondonada que ocupa Estella iniciamos la jornada con el
ascenso hacia AYEGUI, prácticamente absorbido por la expansión urbana estellesa.
Nos encontramos en las faldas del Montejurra. Este monte es de importancia capital en la
historia, tradición e iconografía carlistas, ya que en sus faldas se celebraron hasta 3 batallas entre tropas liberales y
tradicionalistas durante el siglo XIX. Durante décadas, y todavía en la actualidad, ha sido y es punto de reunión y
peregrinación de este movimiento dinástico-político cada mes de mayo.
En este punto encontramos una de las curiosidades exóticas del Camino a su paso por Navarra. Nos referimos a la
Fuente del Vino, donde el peregrino podrá calmar su sed bien con refrescante agua o con vigorizante vino, ya
que de ambos productos ofrece esta fuente, mientras sonríe al leer la inscripción que reza: "Si a Santiago
quieres llegar con fuerza y vitalidad, de este gran vino echa un trago y brinda por la felicidad".
Calmada la sed, llegamos al impresionante cenobio de Santa
María la Real de Irache. El Monasterio de Irache, posible fundación visigótica y adscrito a la Orden
Benedictina, tuvo su edad dorada en el siglo XI bajo el abadiato de San Veremundo (patrón del
Camino de Santiago en Navarra). Muy posteriormente, en el siglo XVII, se funda allí el primer "studium"
universitario de Navarra que estuvo vigente hasta hace dos siglos y que se especializó en Teología.
Atravesando el último bosque autóctono del Camino a su paso por Navarra, formado por encinas, quejigales y robles,
alcanzamos AZQUETA, pueblo muy popular entre los peregrinos gracias a la presencia de
Pablito, entrañable personaje que prepara varas y callados de almendro para regalárselas.
Dejando atrás esta población, nos refrescamos en la "Fuente de los Moros", curioso edificio de estilo
gótico (siglo XIII) recientemente restaurado. La fuente es un pequeño volumen cuadrangular con cubierta a dos aguas y
dos arcos de medio punto unidos por una columna geminada central que dan entrada a un espacioso pozo subterráneo
con una loable bóveda de cañón.
Una subida sostenida entre viñedos guía nuestros pasos hacia VILLAMAYOR DE MONJARDIN. Detrás del
pueblo ya distinguimos la característica figura cónica del Monjardín en cuya cima se recortan las
ruinas del castillo de San Esteban. Según la crónica medieval hispana, el rey navarro García
Sánchez conquistó esta plaza, lo que le permitió arrebatar al emirato de los poderosos
Banu-Qasi el territorio de la cuenca del Ebro.
El nombre de esta población proviene de la deformación de Mons
Garsini (como podemos leer en el Pseudo-Turpín) y éste, probablemente, de Mons Garseani o
"Monte de García", dado que es el lugar de enterramiento de su conquistador. En la iglesia
de San Andrés, podremos admirar una preciosa cruz románica del siglo XII chapeada en plata y que
constituye una de las escasas obras de orfebrería románica conservadas en Navarra.
Vamos dejando a nuestra derecha el valle de Allín, que se extiende a nuestros pies en campos de
cultivo hasta morir en las boscosas laderas y paredes calizas de la sierra de
Lókiz. Entre viñedos, campos de cereales, esparragueras y algunos olivares nuestra ruta avanza a
los pies de la sierra de Monjardín, con espectaculares vistas a la sierra de
Lókiz y Codés, hasta dejar atrás Urbiola y llegar a LOS ARCOS, fin de la jornada.
Localidad de alcurnia en el Camino navarro, se fundó en
la Edad Media sobre una población de origen romano y fue punto de cobro de portazgo y cambio de moneda. Llamada
"Ciudad de los Judíos" por Künig von Vach debido a la especialidad de los judíos en esta
última faceta, o Urancia en el Pseudo-Turpín (derivando en el actual topónimo vasco : Urantzia),
la localidad, de urbanismo irregular, alberga la monumental iglesia de Santa María junto al puente sobre
el río Odrón.
El templo fue construido en varios estilos arquitectónicos y hace alarde de su hermoso retablo mayor (consagrado a la
Visitación) presidido por una talla gótica de Santa María; una vez al año, poco antes del solsticio de verano, la imagen de
la santa es iluminada por el sol. También hay que resaltar su torre octogonal, de lo mejor del Renacimiento navarro, el
claustro gótico flamígero (siglo XV) y la soberbia portada plateresca.
En esta sola jornada encontramos hasta en tres ocasiones relieves que representan el combate entre Roldán y
Ferragut (en el Palacio de los Reyes de Estella, el monasterio de Irache y la iglesia de San Andrés de
Villamayor de Monjardín). Podremos hacer un ejercicio comparativo entre ellos y comprender el calado que tuvo en
Navarra durante el medievo la leyenda de Roncesvalles y todo cuanto la rodea.
Al igual que la durante la jornada anterior, nos encontramos en tierra de
vinos; más exactamente en la tierra que marca la divisoria entre la denominación de origen Navarra y La
Rioja. Por tanto recomendamos la visita a alguna de sus bodegas, que se cuentan entre las más importantes que
ofrecen vinos con Denominación de Origen Navarra.
En Los Arcos podremos reponer fuerzas con el delicioso cordero asado, típico del lugar, acompañado por algunas
hortalizas de la zona como sus conocidos espárragos o los pimientos. El municipio cuenta con cinco bodegas de vino, por
lo que no será problema encontrar caldos de excelente calidad y precio para regar estas viandas.