Etapa Puente la Reina- Estella del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí
Cruzado el puente y pasado el convento de las Comendadoras del
Espíritu Santo, ubicado allí desde el siglo XIII, abandonamos Puente la Reina. Iniciamos una subida atravesando un
trayecto que ofrece excelentes vistas de la vega cultivada del Arga y luego un suave descenso nos
lleva a MAÑERU.
A través de un paisaje de colinas cubiertas de viñedos alcanzamos CIRAUQUI ("nido de
culebras" según su etimología), una población histórica cuya iglesia de San Román destaca
por su portada ojival y por custodiar la cabeza del santo que, según la tradición, sostenía debajo del brazo mientras seguía
predicando tras ser decapitado.
Abandonamos el pueblo a través de un tramo de calzada romana que se ha conservado hasta nuestros días y
avanzamos a través de un trecho monticuloso sembrado de viñedos hasta alcanzar el modesto afluente del Arga, el
río Salado. Una intrincada vegetación de carrizos y plantas propias de zonas encharcadas o de
escasa corriente encontramos en el lugar donde el Liber peregrinationis sitúa la siguiente historia :
"Junto a un lugar que se llama Lorca, por su parte oriental,
corre un río que se llama Salado. Una vez allí, guárdate de beber y de que beba tu caballo de él, porque es un río
mortífero. Cuando nos dirigíamos a Santiago, nos encontramos con dos navarros sentados a su orilla, afilando los cuchillos
con los que solían desollar a las bestias de los peregrinos que habían bebido de las aguas y muerto. Cuando les
preguntamos, nos respondieron mintiendo que el agua era sana y potable. Dimos de beber a nuestros caballos, y al
momento cayeron muertos dos de ellos, que fueron desollados allí mismo."
Sin duda, estas palabras de Aymeric Picaud hay que enmarcarlas dentro de sus prejuicios
antinavarros.
Dejando a un lado un monte peñascoso cubierto de encinas y carrascas enfrentamos la subida a LORCA,
población de antiguos antecedentes jacobeos como lo atestigua su trazado urbanístico lineal y su puente medieval.
Superado este punto, el valle se abre nuevamente hacia VILLATUERTA, con sus campos cultivados de cereales
y espárrago.
Abandonando el pueblo por el puente románico avanzamos hacia ESTELLA, nuevamente entre
campos de cereal y con el Montejurra de fondo.
Durante toda la jornada el gran protagonista y compañero inseparable
del peregrino será el viñedo. Por tanto recomendamos, especialmente para aquellos que no tienen conocimientos sobre el
tema, una visita a cualquiera de las bodegas privadas o cooperativas que encontramos en todos los pueblos que
atravesamos a lo largo de la jornada para conocer el proceso de elaboración del vino. Aquel que atraviese la zona en
septiembre podrá disfrutar del sabor de un racimo de uva recién recolectado a la sombra de un pórtico o un árbol o junto a
una fuente.
A lo largo de todo el recorrido, alegrará nuestra marcha el canto del colirrojo y el silbido del estornino, y prestemos atención
porque si tenemos suerte podremos extasiarnos con el explosivo canto del ruiseñor bastardo.

ESTELLA, nacida por y para la peregrinación por voluntad del rey Sancho Ramírez en 1090
sobre la base de una aldea vascona existente (Lizarra) alcanzó su máximo apogeo durante la Edad Media donde
cada burgo (San Martín, San Miguel, San Juan o el Arenal) contaba con su propia iglesia, cada
una con hospital de peregrinos anejo y cofradía dedicada a ellos. También estaba el hospital de San Lázaro a las afueras
de la ciudad por ser exclusivo para peregrinos con enfermedades contagiosas.
Entre los monumentos estelleses destacan las actuales iglesias de San Miguel (con su magnífica fachada
septentrional románica), la gótica del Santo Sepulcro (al que se llega por la histórica Rúa de las Tiendas), la
grandeza del convento gótico de Santo Domingo, la monumental iglesia de San Pedro de la Rúa (con
su hermosos claustro románico), y los restos del castillo a cuyos pies se alza la iglesia de Santa María Jus del
Castillo, construida en 1145 sobre la arcaica sinagoga judía.
En el Palacio de los Reyes de Navarra, uno de los escasos
ejemplos de arquitectura civil románica, destaca unos de los capiteles de su fachada por representar la lucha de
Roldán y Ferragut a caballo y a pie, tal como relata el Pseudo-Turpín. El motivo de este
capitel se plasma también en Irache, Villamayor de Monjardín, Navarrete o San Juan de Ortega.
En definitiva, etapa jalonada por pueblos de considerable tamaño que ofrecen todo tipo de servicios, por lo que
aconsejamos al peregrino no cargarse excesivamente con agua y alimentos. Si queremos evitar la masificación del
albergue de Estella, la localidad de AYEGUI, situada a 500 metros, nos ofrece uno muy digno.
Como recomendación para reponer fuerzas, aunque podemos encontrar todo tipo de productos, mención especial
merecen el gorrín asado (cochinillo de gusto suave y suculento) o las truchas con jamón,
acompañados de quesos de las sierras de Urbasa, Lókiz o Andía (en las cercanías de Estella),
todo ello regado con vinos de la tierra. En repostería destacan las alpargatas (hojaldre con crema de
chocolate) y las rocas del Puy (pedazos de chocolate con avellana).
Quien pase por Estella a principios de agosto disfrutará de sus fiestas cargadas de actos tradicionales como la
pañuelada, el baile de la era o los encierros en los que es tradición y han participado desde antiguo las
mujeres.