Etapa Pamplona-Puente la Reina del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí

Iniciamos nuestra jornada atravesando el puente sobre el río Sadar, que nos saca de Pamplona, para finalizarla a la vera del puente más hermoso y emblemático del Camino de Santiago, el que cruza el Arga y da nombre a la villa de Puente la Reina.

Algunas choperas al inicio de la jornada crean auténticos túneles vegetales entre trigales. Atravesando la meseta elevada sobre la que asienta Pamplona, entre campos de cereales, con los lejanos montes Pirineos a la espalda y la Sierra del Perdón al frente, alcanzamos CIZUR. En este municipio arranca la subida al Alto del Perdón que, previo paso por Guenduláin (cuyo palacio de los condes está hoy en día en ruina y abandonado) nos lleva a ZARIQUIEGUI, donde comienza a endurecerse. En ningún caso llegará esta subida a ser agotadora.

Escasos bosquecillos nos acompañarán al inicio de nuestro ascenso por esta ladera septentrional de la sierra donde nos encontramos con la ya seca Fuente de Reniega o de la Teja, asociada a una famosa leyenda jacobea según la cual un peregrino debió luchar contra la tentación del diablo para que "renegase" de su fe a cambio de un poco de agua. Como premio por superar la tentación apareció milagrosamente la fuente.

En la gran llanura que abarca desde Pamplona hasta el Alto del Perdón se garantizaba la protección de los peregrinos gracias a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén.

La ermita de Nuestra Señora del Perdón dio nombre al Alto del Perdón, encumbrado por una hilera de gigantescos molinos eólicos y desde donde se divisa una espléndida panorámica de la llanura. A la sombra de los molinos se ha levantado por parte de la Asociación de Amigos del Camino un conjunto escultórico en metal representando a un grupo de peregrinos.

Tras disfrutar del merecido descanso y de la impresionante vista que ofrece el alto, nos disponemos a realizar un ciertamente accidentado descenso entre bosquecillos hacia la llanura de Valdizarbe, donde se asienta Puente la Reina. En este descenso atravesamos UTERGA y MURUZABAL, cuya iglesia de San Esteban custodia una hermosa talla de Santiago Peregrino.

Alcanzamos así la villa de OBANOS, que ocupa un lugar importante en la historia de Navarra. Conocida con el sobrenombre de "Villa de los Infanzones" ya que fue sede en el siglo XIV de la Junta de Infanzones, movimiento de la nobleza local contra los abusos de la corona y la alta nobleza. Fue este movimiento el que acuñó el lema Pro libertate patria gens libera state ("sed personas libres si queréis una patria libre"), en la actualidad grabado en la entrada del edificio que acoge al Gobierno de Navarra. Pero hoy día, es famosa por la puesta en escena del Misterio de Obanos, antigua leyenda jacobea, por parte de la mayoría de su vecindario.

Esta representación teatral, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, se celebra en julio. La historia cuenta cómo Felicia, hija del duque de Aquitania, después de peregrinar a Santiago, decide quedarse en Labiano como eremita. Su hermano Guillermo viaja desde Aquitania para intentar convencerla de que abandone los hábitos. Al no conseguirlo, la asesina víctima de su cólera y, arrepentido, peregrina a su vez a Santiago. A su regreso, queda en las inmediaciones de Obanos consagrando su vida a la penitencia. En la ermita de Arnotegui se custodia el cráneo de Guillermo protegido por un relicario de plata, y es tradición realizar una romería al lugar por Pascua de Resurrección y regar el relicario con agua y vino.

El punto donde confluyen los caminos de Roncesvalles y de Somport, se encuentra entre Obanos y Puente la Reina, y en él se alza la estatua de un peregrino forjada en hierro.

En este punto, y para aquellos peregrinos que realizan la ruta por el Camino navarro, recomendamos un desvío hacia el santuario de Santa María de Eunate (al parecer del euskera "cien puertas"). Nunca su peculiar forma constructiva, ni su función y presencia han sido satisfactoriamente explicadas. Se trata de una pequeña construcción románica de planta octogonal, con lados desiguales, de uno de los cuales parte un ábside pentagonal y cuyo conjunto está rodeado por un claustro descubierto. Lo más probable, aunque no haya documento que lo pruebe, es que la ermita perteneciese a los Caballeros de San Juan que la utilizaron como enterramiento de los miembros de la Orden y de los peregrinos muertos a su paso por este lugar ya que como indicio han aparecido bastantes vieiras entre los restos encontrados en los osarios.

Así, entre misterios, alcanzamos PUENTE LA REINA. Villa de inconfundible sabor jacobeo y medieval. Es imprescindible un paseo por la villa, ejemplo prototípico de urbanismo y distribución íntimamente relacionados con el Camino de Santiago, agrupándose las viviendas en torno a la ruta original.

Entre otras joyas, podremos admirar la iglesia de Santiago el Mayor, que conserva la original portada románica, se encuentra en la Calle Mayor y custodia el "Beltza" ("el Negro"), una de las tallas góticas más famosas del Apóstol en hábito de peregrino. Y, por supuesto, el famoso puente en cuyo pretil se ubicaba una talla de la Virgen del Txori (pájaro) a la que se dice que un pájaro lavaba la cara con agua del Arga.

Para reponer fuerzas nada mejor que productos de la tierra como el espárrago o las alubias de Puente, regado con vinos de Valdizarbe. Si vamos de compras, recomendamos los trabajos en cerámica o los vinos de la bodega Cooperativa o de la bodega Señorío de Sarriá (unos de los mejores vinos con D.O. Navarra).

Quien pase por este lugar a finales de septiembre, que no se pierda la popular carrera de layas (apero de labranza), ejemplo de deporte rural. En julio las fiestas de Santiago nos alegrarán el paso con sus encierros y verbenas.