Etapa Roncesvalles - Larrasoña del Camino de Santiago que www.infocamino.com pone a su disposición. Para acceder a esta información pulse aquí
RONCESVALLLES es el punto de partida de nuestro recorrido
por el Camino de Santiago en España. Sin embargo, cabe mencionar que este camino proviene de
Saint-Jean-Pied-de-Port (Francia), punto de encuentro de tres de las cuatro rutas jacobeas francesas según el
Liber peregrinationis : la Vía Turonensis (procedente de Tours), la Vía Lemovicensis
(procedente de Lemovicum o Limoges) y la Vía Podensis (llamada así por pasar por
Nôtre-Dame-du-Puy).
RONCESVALLES es la síntesis perfecta entre lo histórico, lo jacobeo y lo épico. En este lugar
encontramos importantes vestigios de la historia de Navarra como la tumba de Sancho el
Fuerte y parte de las cadenas que dicho rey arrebató al Miramamolín musulmán en la
batalla de las Navas de Tolosa y que constituyen el actual escudo de la Comunidad Foral. Por otro lado es
aquí donde la ruta jacobea inicia su paso por España, y de ello son huella la magnífica Real Colegiata (XIII), la
capilla de Santiago (XIII) donde encontramos la famosa campana de Roncesvalles que se hacía sonar en días
de niebla para orientar al peregrino, y la capilla de Sancti Spiritus (XII). Por último, y según la épica carolingia,
aquí fue donde se produjo la derrota del ejército de Carlomagno y la muerte de Roldán
a manos de los vascones. Por ello, el lugar se encuentra repleto de recuerdos del emperador y de
Roldán, como son la Cruz de Carlomagno, la explanada donde tuvo lugar la gran
batalla entre cristianos y musulmanes, la gran piedra que Roldán rompió con su espada Durandarte o el
Museo de la Colegiata donde se custodia el llamado ajedrez de Carlomagno.
Pasada la Cruz del Peregrino o Cruz Vieja (en piedra, gótica con capitel renacentista) iniciamos
nuestra ruta que corre paralela, confundiéndose en algunos casos y cruzándose en otros, con la carretera N-135. Un
suave descenso nos conduce a AURITZ -BURGUETE, situado en una extensa altiplanicie por la que
continuamos hasta el pueblo de ESPINAL. Una subida entre verdes colinas nos lleva al Alto de
Mezquíriz y su descenso, entre bosques, en ocasiones verdaderos túneles vegetales, y arroyos a
VISCARRET.
Acabamos de atravesar un tramo inmersos en el típico paisaje del
Pirineo navarro. Frondosos bosques de haya y pino negro se combinan con fértiles pastizales en los
que pacen ovejas, vacas y yeguas, todo ello salpicado por pequeños y pulcros pueblos en los que podremos deleitarnos
con la sencillez de sus gentes y su arquitectura tradicional. Casas grandes de piedra, a veces revocadas y pintadas en
blanco, con balconada elevada del suelo, piso intermedio con ventanas y puerta que suele tener forma de arco y
conservar inscripciones relativas a fecha de construcción, motivos heráldicos o relativos a la mitología vasca. Todo ello
rodeado de un imponente circo de montañas que sobrepasan los 1.000 metros de altitud.
Nos encontramos en los confines del bosque del Irati y del bosque del Quinto
Real, miles de hectáreas de prados y bosques de haya, abeto y roble cuyas raíces beben de arroyos
trucheros. Nada de extraño tendrá por tanto que nuestra mirada se cruce con la del zorro, el jabalí, la ardilla o los tímidos
corzos y venados que pueblan estos parajes.
Si tenemos suerte podremos encontrar en nuestro camino algunos lugareños trabajando en las carboneras, donde
obtienen carbón vegetal mediante la combustión lenta de pirámides de leña cubiertas de tierra, hojarasca y barro.
Igualmente, si pasamos por la zona en otoño, podremos situarnos en observatorios preparados para disfrutar del vuelo de
los miles de palomas y otras aves migratorias que atraviesan estos lares. Podremos observar también los puestos de caza
de estas aves, y si tenemos suerte contemplar una jornada de caza de paloma al estilo tradicional, con ojeadores que van
llevando las aves hasta un punto en que se ha preparado una trampa de redes para su captura.
Por último, los amantes de la prehistoria encontrarán en al pueblo de Espinal la mayor concentración de dólmenes
de Navarra
La zona de recreo entre Viscarret y Linzoáin es un
punto ideal donde reponer fuerzas antes de afrontar la subida al Alto de Erro, la dificultad orográfica
más importante de la jornada pero también uno de los puntos paisajísticos más bellos del Camino. Allí encontramos la
Piedra de Roldán, una gran losa que nos permite, según la tradición, medir la longitud de su zancada y que constituye el
primer vestigio de la pervivencia en la memoria popular vasca de la batalla real de Roncesvalles. Se identifica a Roldán
con Errolán, gigante enemigo del pueblo vasco.
El descenso del Alto de Erro nos llevará a ZUBIRI, a donde ingresamos por el puente de la
Rabia, llamado así por la costumbre de cruzar el puente con los animales para librarlos de la hidrofobia, fin que, según
la tradición, se logra por la custodia en el mismo puente de una reliquia de Santa Quiteria.
Un camino amable que discurre entre paisajes en los que el haya ha dejado paso al roble, pino de repoblación, tejo y
serbal, nos conducirá a LARRASOAÑA, final de nuestra etapa y de innegable tradición jacobea, de la que nos
queda un albergue y el calor de un pueblo que conoce la historia del Camino.
Para finalizar la jornada, unas recomendaciones para reponer fuerzas. Acabamos de atravesar una zona en la que hemos
podido adquirir productos típicos y de excelente calidad como la caza, embutidos de ciervo y/o jabalí, queso y miel. Si
hacemos el camino en verano no faltará la posibilidad de recolectar
fresas y moras silvestres y si lo hacemos en otoño setas de diferentes tipos. Con semejantes ingredientes, podremos
preparar en el albergue una merienda sabrosa y nutritiva.
Por último, recomendamos al peregrino, si tiene la oportunidad, no deje de ver en alguno de los pueblos que hemos
atravesado demostraciones de deporte tradicional vasco-navarro como partidos de pelota, levantamiento de piedras o
corte de troncos, o alguno de los bailes que enriquecen el folklore de esta zona que ha sabido conservar tradiciones
milenarias.