Ruta por Navarra: El sabor de la historia

Es momento de sumergirse un fin de semana en el arte, la historia y la leyenda.

Te proponemos perderte en Navarra entre hermosos castillos, vetustas abadías y frondosos bosques y prestar atención a los ecos medievales en una salida de fin de semana.

Vamos a ello.

Partimos de Pamplona por la salida hacia Huesca siguiendo la carretera N-240 en busca de nuestra primera posta, que alcanzaremos en una hora aproximadamente. Tomando un desvío cerca de Yesa llegaremos a la que fuera residencia de Reyes Navarros en pleno Camino de Santiago, el Monasterio de Leyre, que nos ofrece un alojamiento diferente y un ambiente tranquilo empapado en historia y cultura.

En cualquier época del año, en Leyre los sentidos son protagonistas. Se detecta algo diferente, es el misticismo del entorno, los misterios que oculta la historia. Si contemplas el paisaje es posible imaginar, ver, escuchar los anuncios de batalla por la defensa de los territorios de Navarra en esta tierra que durante siglos fue fronteriza con el reino de Aragón.

El Monasterio de Leyre, abadía construida entre los Siglos VIII y XI, está enclavado en pleno monte de Anagoiti en un bello entorno que combina naturaleza y arte románico. Te podrás ensoñar con la leyenda del abad San Virila, descubrirás capiteles imposibles y criptas únicas y, si decides alojarte en su hospedería, gozarás con los deliciosos guisos a base de productos de esta fértil tierra y disfrutarás de los impresionantes cantos gregorianos antes de entregarte al descanso reparador en el silencio del cenobio.

Desde Leyre pasamos por el pueblo de Yesa desde donde podemos acercarnos a descubrir el Castillo de Javier, casa natal del aventurero, viajero y misionero San Francisco Javier y centro de culto religioso en Navarra. El año 2.006 se celebra el V centenario del nacimiento de este jesuita patrón de turistas y misioneros y es un momento ideal para visitar su castillo natal que se ha mejorado para la ocasión y donde se organizarán diversas actividades y exposiciones conmemorativas.

Desde el castillo una carreterita local nos acerca en aproximadamente 8 kilómetros a la ciudad de Sangüesa. Este tramo está jalonado de cruces de piedra, y es que te encuetras realizando en sentido contrario el mismo recorrido que miles de navarros realizan cada año durante las populares y masivas peregrinaciones al castillo de su patrón, las llamadas Javieradas. Es una delicia para los sentidos pasear por los callejones de aire medieval de la coqueta ciudad de Sangüesa. El casco urbano alberga una de las mejores obras del románico en España, la portada de la iglesia románica Santa María la Real, palacios como el medieval levantado por los Reyes de Navarra y monasterios como el franciscano, donde todavía perviven recuerdos y leyendas alusivas a su fundación por el mismísimo San Francisco de Asís durante su paso por la ciudad camino de Santiago de Compostela. Si te encuentras en la ciudad a la hora de la comida, no te pierdas sus judías blancas que en temporada las encontrarás frescas bajo el apelativo de "pochas". Muy recomendable.

Sigamos nuestro camino para, siguiendo visitar la cercana ciudad de Sos del Rey Católico, población - fortaleza medieval perteneciente a la vecina Aragón. Un paseo por sus empinadas y empedradas calles, las visitas a sus iglesia-fortaleza y palacios, los relatos sobre el nacimiento de don Fernando el Católico, todo nos traslada a otras épocas y nos lleva rememorar batallas, intrigas, pactos y luchas entre los vecinos Reynos de Navarra y Aragón

Tanto Sos del Rey Católico como Sangüesa cuentan con una adecuada oferta para pernoctar, sin olvidar la hospedería de Leyre para los amantes de la tranquilidad y el silencio.

El segundo día en a penas media hora de trayecto desde la ciudad de Sangüesa, descubrimos un nuevo paisaje, nuevas formas de vida y diferentes caracteres de este crisol de culturas que es Navarra. Tomamos la carretera NA-132 hasta Aibar para desde allí seguir por la NA-534 hasta Carcastillo, donde encontramos el Monasterio de La Oliva. Esta obra de transición del románico al gótico está habitada por mojes cistercienses y cuenta también con hospedería. La imagen de los taciturnos monjes paseando ensimismados por el espectacular claustro gótico o los emocionantes cantos en la impresionante iglesia quedarán grabados en tu memoria.

Una carretera local nos llevará por Mélida, Santacara, Pitillas y Beire hasta Olite, en la zona media de Navarra, territorio de viñedos donde se erige El Castillo de Olite, palacio de gusto gótico tardío francés que alberga anualmente en los meses de verano el Festival de Teatro Clásico, de gran calidad. El castillo es sin duda el más hermoso y mejor conservado de Navarra y constituye un escenario idílico donde, entre torreones, miradores, salones, patios y almenas, la imaginación vuela en busca de cuentos de hadas e intrigas cortesanas.

Merece la pena alojarse en Olite. ¿A quién no le apetece pasar una velada en una población de corte medieval donde pasear entre calles estrechas y empedradas y donde la gastronomía adquiere talla de arte, capaz de competir con la mismísima arquitectura?. En Olite se encuentra el único Parador Nacional existente en la actualidad en Navarra que resulta ser uno de los más bellos de España. Restaurantes de reconocido prestigio son los que hay en Olite y en Tafalla, ubicada a escasos 5 kilómetros de Olite. Si no te importa demasiado el precio, en esta última localidad es especialmente recomendable el restaurante Túbal, que ofrece un exquisito menú degustación.

Desde Tafalla, una opción es tomar la carretera N-121 hasta Garínoain, población situada ya en la comarca de la Valdorba. Esta zona está conformada por un laberinto de carreteras locales que enlaza una infinidad de pequeños pueblos ahítos de ejemplos de románico rural como el magnífico San Pedro ad Víncula, en Echano. Pero no sólo se puede disfrutar del arte religioso. Así, el conjunto histórico de Iracheta cuenta con un precioso ejemplar de Hórreo medieval, uno de los escasos que se pueden encontrar en la actualidad, junto a un puente medieval, el antiguo hospital de peregrinos, el palacio y la iglesia parroquial. La comarca, igualmente, ofrece una gran riqueza natural y paisajística que enriquece con un colorido especial la visita. Desde allí volvemos a la N-121 que nos lleva de regreso a Pamplona.

La segunda opción consiste en tomar desde Tafalla una carretera local hasta la cercana Artajona, donde se pueden admirar ejemplos de dólmenes prehistóricos y una muralla medieval dotada de torres y lienzos que conforman con su iglesia-fortaleza un conjunto defensivo de los escasos que sobrevivieron de la época en Navarra. Desde Artajona seguimos viaje hacia Puente la Reina, lugar donde se unen los caminos hacia Santiago y famosa por su puente románico y sus iglesias medievales.

La tradición religiosa y la fuerte implantación en Navarra de la orden del Temple es la responsable de que muy cerca de Puente de La Reina, encontremos la población de Obanos y un espacio, un misterio, la Iglesia de Santa María de Eunate, monumento poblado de leyendas sobre la orden del Temple que adorna uno de los parajes más sugerentes de lo que constituye el Camino de Santiago.

Por la Autovía del Camino alcanzaremos en escasos minutos la ciudad de Pamplona, donde te recomiendo una ronda por las calles del casco viejo saboreando los deliciosos caldos de la tierra y los populares "pintxos" en las numerosas tabernas existentes.

Si así lo prefieres o tienes ganas y tiempo, muy cerca de Pamplona puedes visitar el pueblo de Alzuza que alberga el Museo del internacional del escultor Jorge Oteiza, ganador del máximo galardón de escultura, la Bienal de Sao Paulo, en 1957. El Edificio del museo está diseñado y proyectado por el afamado arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza.